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WOLFGANG PETERSEN VS. GABRIEL YARED: LA AUTÉNTICA "GUERRA DE TROYA"
 


Como muchos aficionados ya saben, el compositor libanés Gabriel Yared ha sido despedido hace unas semanas de la superproducción Troya, dirigida por el alemán Wolfgang Petersen, en beneficio de James Horner, que deberá aplicarse a fondo para tenerla lista a tiempo (recordemos que la película se estrena el 14 de Mayo en EE.UU.). Intentaré explicar en este artículo las razones de dicho despido y las reacciones del compositor y los aficionados hacia este hecho.

En primer lugar me gustaría hablar un poco sobre el director Wolfgang Petersen y su relación con la música de sus películas. De todos es sabido que el director alemán se ha caracterizado siempre por un cine de tipo entretenimiento dentro del cual ha conseguido obras tan logradas como El submarino (Das Boot) o En la línea de fuego e incluso en sus obras menores o más anodinas, como Estallido o La tormenta perfecta, hay momentos muy reseñables. Aparte de su indiscutible calidad como cineasta (con sus limitaciones, todo hay que decirlo), Petersen se ha caracterizado siempre por involucrarse de manera especial en la música de sus películas y, de hecho, si hacemos un repaso a su filmografía, nos encontraremos con pocos scores mediocres, siendo la mayoría de ellos buenos o incluso excelentes, caso del de Air Force One o el de la ya citada El submarino. Este hecho de involucrarse tanto en la gestación de las bandas sonoras de sus películas le ha llevado en más de una ocasión a despedir a los compositores a los que previamente se había asignado el trabajo en beneficio de otros, algunas veces incluso sin llegar a escuchar una sola nota de lo que estos habían compuesto.

Esta actitud de cambio y, en cierto modo, capricho musical, podrían llevarle a la misma situación que vivió Stanley Kubrick tras maltratar a Alex North en 2001: Una odisea del espacio, el cual vio como los compositores más importantes de su época rechazaban trabajar con él en sus sucesivas obras, obligándole este hecho a recurrir a compositores menores o experimentales como Walter (o Wendy) Carlos entre otros.

Algunos de los ejemplos de los cambios que han sufrido en el apartado musical varios de los films de Petersen son los siguientes:

  • La historia interminable: Klaus Doldinger, que ya había colaborado con el director en El submarino, realizó el score de este maravilloso cuento de fantasía, sin embargo, Petersen contrató a Giorgio Moroder, que no hacía mucho que había ganado un (incompresible) Oscar por El expreso de medianoche, para ampliar parte del trabajo de Doldinger.

  • La noche de los cristales rotos: Alan Silvestri fue el elegido por Petersen para recomponer lo que Angelo Badalamenti había escrito en principio para este film y no había gustado al exigente director.

  • Estallido: Graeme Revell, que era la primera opción para musicar esta película, fue despedido por Petersen sin que llegara a componer una sola nota, siendo sustituido por James Newton Howard.

  • Air Force One: Aunque Randy Newman realizó una primera partitura para esta película (y, personalmenete, creo que no era el compositor más adecuado para este tipo de película), Jerry Goldsmith fue contratado para componer y grabar un nuevo score en tan sólo dos semanas. Ante la urgencia del proyecto, éste tuvo que ser ayudado por Joel McNeely para poder completar la partitura a tiempo.

  • La tormenta perfecta: En esta ocasión Petersen contrató y despidió a Mark Isham tras no gustarle los primeros demos que éste compuso. Su sustituto fue James Horner.

A este grupo habría que añadir Troya, su última película, en la que, como ya he dicho antes, el compositor originalmente previsto, Gabriel Yared, ha sido sustituido a última hora por James Horner.

Una de las peculiaridades de Petersen es que parece no encontrar a un compositor a su medida. Tan sólo Klaus Doldinger (a medias) y ahora James Horner podrán decir que han trabajado dos veces para él. De esta forma es uno de los directores que más músicos distintos y de calidad ha utilizado; a todos los mencionados anteriormente podríamos añadir Ennio Morricone y Maurice Jarre, entro otros. Pero centrémonos ya en Troya y la gestación de su banda sonora.

Ciertamente, cuando hace cosa de un año se anunció que el compositor previsto para musicar el nuevo film de aventuras épicas de Wolfgang Petersen iba a ser el libanés Gabriel Yared, hubo diversas reacciones por parte de los aficionados. Muchos de ellos, incrédulos de que Yared pudiera abarcar un proyecto de estas características -que parece salirse bastante del tipo de partituras que acostumbra a realizar-, tuvieron claro que éste no duraría mucho al frente del proyecto. Otros, entre los que yo me encontraba, pensamos que ésta era la ocasión perfecta para que Yared pudiera demosrar todo su potencial y regalarnos un magnífico score.

Lo cierto es que el tiempo pasaba y Yared seguía componiendo. Y muchos de los que pensaban al principio que éste no iba a escribir ni una sola nota quedaron sorprendidos cuando Yared anunció que casi había concluido su trabajo y que éste estaba siendo montado (no definitivamente) para mostrarse en unos pases previos de la película.

Y, he aquí que, para sorpresa de muchos, la película obtuvo buenas críticas en general por parte del público asistente salvo en el apartado de su música, en el que las críticas fueron realmente malas. Ésta es una circunstancia realmente extraña, ya que la gente no suele prestar excesiva atención a este tipo de detalles técnicos. El caso es que este hecho provocó el pánico en los responsables de la película, entre ellos Petersen -que también es productor-, los cuales, mirando por su producto y tratando de evitar que la música afectara a la recaudación de la cinta, tomaron la drástica -aunque, en cierto modo, comprensible- decisión de despedir a Yared y sustituirlo. El elegido ha sido James Horner, al cual no sería justo achacarle nada en contra ya que se ha limitado a aceptar un trabajo más.

Tan pronto como se supo que Yared había sido despedido, muchos fans y aficionados comenzaron a investigar las causas reales de tal afrenta al compositor libanés, el cual, por cierto, no es la primera vez que es sustituido al frente de la banda sonora de un film (Bille August lo cambió por Basil Poledouris en su adaptación de la obra Los miserables después de no quedar convencido con los demos que éste le presentó). Yared, visíblemente molesto, envió varias cartas no oficiales a algunos de sus fans explicándoles los motivos de su despido y arremetiendo contra Petersen y su falta de ética y contra su sucesor al frente de la banda sonora, James Horner, al que acusó de robarle sus ideas e intérpretes (Yared utilizó coros y solistas búlgaros y macedonios que más tarde han sido llamados por Horner para su propia partitura). Por supuesto, estas cartas no poseen ninguna oficilicidad y son sólo rumores que corren por la red; aunque, ya se sabe, cuando el río suena...

El caso es que según estos comunicados no oficiales, Petersen le habría dicho a Yared que su música es, literalmente, "demasiado pomposa y pasada de moda". Pero lo que más le enfadó fue que no le dieran la oportunidad de corregir su score (esto sí que me parece bastante desacertado por parte de los responsables del film aunque, evidentemente, es su dinero el que está en juego y no el mío), ya que cuando le comunicaron que había sido despedido también le dijeron que ya habían contratado a Horner para sustituirlo.

La extensión de estos rumores por internet y la aparición de multitud de conjeturas y opiniones ha derivado en un comunicado oficial que el agente de Yared ha difundido y el cual traduzco a continuación (advierto que es algo largo, pero creo que merece la pena conocer la versión oficial del compositor):

"Para todas las personas que han contactado conmigo a través de e-mail y por otros medios a lo largo de las últimas dos semanas, me gustaría resumir y presentar los hechos que condujeron al rechazo de mi score para la película Troya, después de un año de maravillosa y muy fructífera colaboración con el director Wolfgang Pertersen.

Conocí a Wolfgang Petersen en Marzo de 2003 cuando él me propuso la idea de trabajar en el score de Troya. Comenzamos de manera magnífica y él me explicó que había recurrido a mí porque quería dotar de un nivel más profundo de emoción a su película, y que aunque sabía que yo no era muy conocido por escribir grandes scores épicos él me dijo que, gracias a las cosas que había oído de mis trabajos anteriores, estaba seguro de que yo sería más que capaz de entregar un magnífico score que tuviera una gran esencia y fuera original.

En Abril de 2003 comencé a trabajar en la música que necesitaba ser pre-grabada debido a que iba a ser usada directamente en el film. Esto fue un gran reto ya que requería la creación de un sonido antiguo convincente y efectivo. Las escenas incluían danzas, funerales y cánticos de lamento e incluso canciones de fiesta. Para poder recrear el pesar y el llanto de los lamentos funerarios utilicé coros búlgaros y algunos solistas de Europa del Este para realizar lo que terminó siendo un gran sonido muy evocador de los escenarios donde se desarrolla la acción de la película. Estos lamentos funerarios también me proporcionaron grandes ideas que más tarde incorporaría al score en su conjunto. Fue durante esas sesiones donde conocí a una joven cantante macedonia, Tanja Tzarovska, que más tarde interpretaría parte de la banda sanora y la canción oficial de la película.

Más tarde ese mismo año (2003) empecé a pensar en el score. Yo sabía que debía componer un montón de música (de hecho, Wolfgang Petersen quería más de dos horas de música), y que tenía que tener un buen plan general y una estructura completa en mente. Después de mucha búsqueda, escrituras, rechazos y revisiones, finalicé las ideas temáticas para cada personje importante, grupos o localizaciones, asegurándome de que esas células temáticas pudieran ser fácilmente relacionadas, combinadas, expandidas o superpuestas unas con otras.

Mi concepto general era crear un score que fuera a la vez clásico y moderno, épico y a la vez sutil y emotivo; clásico en sus armonías, arquitectura y estructura, que recordara a las formas clásicas (como en la fuga del Priam's Trojan Theme). Moderno en la forma en que se creara y modelara la acción, y también en el sonido del score. Decidí ampliar la orquesta con un suplemento de 25 elementos en la sección de percusión para conseguir un color diferente, y un enorme coro que aportara dramatismo a las largas escenas de batalla, así como para proporcionar un sentimiento similar al de una Cantata épica. El coro diría palabras inventadas, sin sentido pero poderosamente sonoras, escritas para realzar la emoción, como el coro de una tragedia griega. También tenía un grupo de seis percusionistas que tocarían ritmos étnicos muy interesantes que se combinarían con los samplers de percusión creados por mi diseñador de sonido, Nathaniel Mechaly. Otra parte muy significativa estaría basada en música vocal búlgara y étnica, la cual a su vez se inspiraría en la música original que yo había compuesto previamente para que apareciera en el film. Usaría una frase del coro búlgaro para que actuara como una sirena lejana (al principio y al final del film), y luego en ciertos momentos importantes del film usaría la voz de Tanja (algunas veces acompañada sólo por percusión), como la "voz del destino", (por ejemplo en momentos clave como la lucha entre Héctor y Aquiles). Así que ésta era mi visión y planificación del score, a la que llegué tras muchas aproximaciones y muchísima ayuda y apoyo por parte de mi equipo.

Habiendo establecido las ideas generales y el concepto, empecé a trabajar escribiendo cada tema detalladamente y proporcionándole a Wolfgang demos para que pudiera oir qué estaba haciendo y empezara a familiarizarse con los temas y los conceptos. Así, en Novimbre de 2003, trabajando cojuntamente con Kirsty Whalley, le proporcioné una demo orquestada muy detallada que incluía la orquesta completa, coros, percusión e incluso ejemplos vocales para cada tema. Wolfgang estuvo realmente fascinado con cada cosa que yo le mandé, le encantaba el sonido épico, poderoso y a la vez emotivo de mi trabajo. Por supuesto, él me hizo algunos comentarios aquí y allí sobre los que siempre llegamos a un acuerdo. También compuse una demo de una bella canción basada en el tema de amor entre Helena y Paris que Tanja Tzarovska iba a cantar e incluso a escribir su letra en macedonio.

El 14 de Febrero de 2004 pasamos al siguiente paso, que era reunirme con mi amigo e ingeniero de sonido Peter Cobbin en los estudios Abbey Road para grabar el score. Las siguientes tres semanas de grabación fueron muy estresantes y agotadoras, con días muy largos de intenso trabajo grabando una orquesta de 100 elementos en dos sesiones diarias seguidas por sesiones de revisión. Sin embargo, fueron momentos muy agradables de creación y realización y de mucho entusiasmo por parte de Wolfgang, los productores y el equipo de producción. Wolfgang estaba en el séptimo cielo y podía oírsele por los pasillos de los estudios Abbey Road cantando los temas principales, él estaba encantado con la música y empezó a preguntarse sobre la música provisional que usaría para los pases de prueba. Así que un día Wolfgang usó todo su encanto para persuadirme de permitirle usar algunas de nuestras muestras inacabadas para reemplazar los temas provisionales (nota del traductor: estos temas provisionales suelen pertenecer a otras películas y se usan en los pases de prueba ya que el score original no suele estar listo para esas fechas). A pesar de mis reticencias, él parecía tan orgulloso de mi música que accedí haciéndole prometer que sólo usaría la música para ayudarse en los pases de prueba y que ésta no sería juzgada debido a que se trataba de un trabajo incompleto -música sin mezclar y sin las revisiones finales-. Así que cayó en manos de Allan Jenkins (editor musical) trabajar sin descanso para dar forma a todo el material que teníamos y adaptarlo al montaje mientras los demás continuamos con nuestro trabajo de finalizar la grabación del score. Estas mezclas previas de Jenkins fueron muy bien recibidas por el departamento de sonido de los estudios Shepperton y Wolfgang estaba encantado con la forma en la música funcionaba con las imágenes. Incluso después de un primer visionado en un cine la tarde antes de la preview, Wolfgang llamó al equipo de Abbey Road desde Sacramento para decirles lo estupendamente bien que sonaba la música.

Después del pase de prueba del 10 de Marzo todo cambió. Se decidió que mi música era "muy pomposa y pasada de moda y que lastraba el film". Por tanto, en siguiente el periodo de 24 horas mi score fue rechazado completamente por el director y el estudio y la colaboración de un año entero llegó a su fin, a pesar del hecho de que se trataba de un trabajo inacabado y que la revisión del mismo era buena, aunque no perfecta. Lo que más me impactó fue que no se me dio la oportunidad de reparar o cambiar mi score o al menos responder cualquier pregunta o acusación que se hiciera acerca de mi trabajo, a pesar del hecho de que yo tenía nuevas sesiones grabadas, había remodelado algunos temas y había realizado versiones nuevas de otros. Además, la decisión de reemplazarme había sido tomada y había habido reuniones con otros compositores antes incluso de que yo hablara personalmente con Wolfgang. Más tarde se me informó de que era "... un problema de escritura" y que mi score no tenía ninguna posibilidad de ser arreglado y que ellos estaban contentos de tener un nuevo compositor que escribiera todo el score sólo un mes y medio antes de su estreno mundial el 14 de Mayo.

A lo largo de todo el proyecto yo había sentido que mi relación con Wolfgang era muy fuerte y estaba convencido de que él estaba más que satisfecho con mi score, él fue muy entusiasta y estuvo en casi todas las sesiones de grabación.

Al final estoy orgulloso de decir que con la gran ayuda y apoyo de todo mi equipo fui capaz de realizar el que firmemente creo que es mi mejor score. Es original y cada tema se ha hecho artesanalmente con un montón de inteligencia, corazón e inspiración de forma que creo que funciona fantásticamente en la película. Siento que mi score eleva la película y le da más profundidad y emoción a muchas escenas en contraposición con las terroríficas y excitantes escenas de acción. Mi música ha sido fantásticamente grabada y mezclada, y cada detalle de cada revisión le otrogó al conjunto un enorme y muy caracterísitico sonido que es completamente actual pero con el porte y la clase de un gran score épico.

Me disculpo con aquellos hayan leído esto, ya que nunca llegarán a oir este score. Desafortunadamente no es de mi propiedad, no poseo los derechos legales sobre él, así que tendré que tener la esperanza de que algún día sea comercializado aunque sea en su forma inacabada. Como ellos no estarán acreditados de ninguna manera oficial me gustaría agradecer a mi equipo por sus fantánticas habilidades, apoyo e infatigable y entusiasta trabajo. También me gustaría agradecer a los maravillosos músicos no sólo por sus fantásticas interpretaciones sino por todos aquellos que vinieron a visitarme (después de que supieran la mala noticia) a darme su apoyo, y por el respeto y cariño que siempre me han mostrado. Los mensajes de cómo ellos disfrutaron interpretando el score y cuánto les gustó tocarlo para la película en una pantalla grande significa mucho para mí, esto y el apoyo de mi equipo es el mejor premio que podría tener.

Gabriel Yared."

En definitiva, el comunicado oficial de Yared no es ni mucho menos tan directo en cuanto a sus críticas a Petersen e incluso Horner (de hecho, a éste ni siquiera lo menciona) comparado con las otras cartas y e-mails no oficiales que el compositor libanés ha escrito a algunos de sus fans, aunque evidentemente esto no puede probarse que sea cierto. Al menos, Yared, el cual se muestra muy orgulloso de su trabajo y lo considera su mejor obra hasta la fecha, ha sabido ser diplomático de cara a la galería. Es posible que algún día este trabajo vea la luz y podamos disfrutar (o no) de él y criticarlo en su justa medida, aunque nunca sabremos cómo queda con las imágenes de la película. Sería un acierto que lo incluyeran en los extras del DVD (aunque evidentemente que esto no ocurrirá; y casi lo veo lógico por respeto a Horner).

Y aquí acaba el culebrón Yared-Petersen-Troya, una historia que podía haber tenido un final muy distinto si los estudios confiaran algo más en los compositores que eligen y no estuviera tan de moda la rápida y fácil solución de sustituir a un compositor por otro en cuanto surge la más mínima dificultad.

Ahora sólo queda escuchar el score de Horner. Aunque eso ya es otra historia...

 


17-IV-04
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Ricardo Borrero.