|
BSO:
Reseña
|
||||
![]() |
A
FISTFUL OF DOLLARS (Ennio Morricone) |
|||
|
Aunque hoy día el estilo con el que Morricone impregnó a sus composiciones para la famosa Trilogía del Dólar (de la que Por un puñado de dólares es la primera entrega) está totalmente asumido por la crítica e incluso reivindicado, lo cierto es que en 1964 A Fistful of Dollars no hizo mucha gracia a los puristas. A Morricone le salieron enemigos por todas partes, cual Clint Eastwood asediado por una horda de pistoleros. Fue una reacción exagerada por parte de los profesionales del medio, aunque no por ello ilógica. Morricone se había atrevido no sólo a rechazar el estilo típico de los "western" norteamericanos, sino que había incluido en su partitura sonidos totalmente rupturistas e imaginativos que, a priori, no tenían mucho que ver con el mundo del Oeste y que, dignificarlo, lo dignificaban poco. Silbidos, ruidos que intentaban imitar las balas de los revólveres al rasgar el viento, chasquidos, gritos, trompetas jazzísticas, guitarras eléctricas, etc. confluyeron de una sola vez en una composición como la que comentamos. Demasiados cambios en tan poco tiempo. Ningún avezado profesional del mundillo, excepto Leone y el propio Morricone, creía que A Fistful of Dollars sirviera para algo y todos los críticos se apresuraron a comentar que semejante partitura echaría por tierra una película que, todo había que decirlo, tampoco prometía gran cosa, según ellos. Afortunadamente, el filme de Leone se convirtió en un éxito sin precedentes. Su estilo sucio, canallesco y bastardo había gustado a la audiencia, quien ya estaba cansada de los filmes protagonizados por John Wayne. Pero si con algo se quedó el público después de ver el largometraje, eso fue Clint Eastwood (con una carrera imparable después de esta película) y la música de Ennio Morricone, que se vendió como rosquillas en un momento en que las bandas sonoras se habían convertido en un negocio muy rentable (por aquella época, Henry Mancini se estaba haciendo de oro con las ediciones de sus bandas sonoras, que se vendían a millones). Morricone había roto con toda una tradición y, como buen revolucionario, se alimentaba de la misma para negarla. En honor a la verdad, y con los años como único crítico infalible, la banda sonora de A Fistful of Dollars se nos presenta como un trabajo innovador en su momento, original, interesante y poseedor de dos temas simplemente insuperables (el tema de Joe (Eastwood) y el de Theme from A Fistful of Dollars). Pero, no obstante, como composición no es de lo mejor de Morricone. Es lógico, nos encontramos con un diamante en bruto en el que reside toda una serie de genialidades que serían depuradas en posteriores trabajos de su compositor. Así las cosas, es de justicia reconocer que, en parte, la fama que hoy en día tiene esta composición reside en que fue el preludio para las auténticas obras maestras del tándem Leone-Morricone. La banda sonora consta de dos temas centrales que se repiten con bastante frecuencia a lo largo del score y de la película: Titoli y Theme from A Fistful of Dollars. Son dos piezas que están íntimamente unidas a la figura de Joe, un ingenioso pistolero que pretende hacer negocio de dos familias enfrentadas en un pueblo situado entre la frontera de California y México. Titoli es un tema que pretende reflejar el carácter tranquilo, aunque calculador del personaje. El tema se inicia con una melodía silbada por el protagonista, esta melodía será la base de la canción. A esta base se irán uniendo "in crescendo" toda una serie de sonidos: un coro masculino canturrea unas frases de forma vehemente, preludiando la lucha que tarde o temprano llegará; un chasquido de ramas y el leve sonido de un xilófono evocan el cabalgar del jinete cuando agita las riendas del caballo y lo golpea en el lomo con las espuelas; o una guitarra eléctrica se introduce a mitad de canción dotando de mayor rapidez y espectacularidad al tema, lo que se refuerza con un canto del coro masculino. El uso de violines lleva a este tema a unos niveles de exaltación apabullantes, casi inconcebibles, si tenemos en cuenta la manera tan plácida en la que comienza la canción. Algunas versiones de este magnífico corte lo podemos encontrar en Almost Dead, o en A Fistful of Dollars Suite, donde confluyen todos los temas importantes del score de una manera casi operística. En cambio, Theme from A Fistful of Dollars, la pieza de la banda sonora que se ha hecho más célebre, es la primera de una serie de melodías de duelo que tan famoso hizo a Morricone en siguientes colaboraciones con Leone. Puede que sea el mejor corte del CD y también una de las mejores creaciones de Morricone, pues es un tema épico, pero no exento de suspense, melancolía e incluso romanticismo. La poderosa trompeta que suena a lo largo de la melodía, una trompeta "made in Morricone" en sucesivos trabajos, marca el ritmo de la pieza. Al principio, la trompeta entona un ritmo pausado, de misterio y melancolía. Pero, poco a poco, este ritmo se va acelerando y la trompeta cada vez se escucha con más fuerza: el duelo entre el protagonista y los malhechores está a punto de llegar a su cenit. Un coro mixto y unos violines secundan al instrumento de viento para hacer aún más satisfactorio el efecto de trascendencia de la escena en la que suena este tema esplendoroso, imitado hasta la saciedad, pero jamás superado (con la excepción de Morricone, por supuesto). Es tanta la popularidad que alcanzó este tema que incluso hoy día sigue vigente, como muy bien se demuestra en Kill Bill Vol.2. Existe en la banda sonora una variación del mismo, esta vez una variante romántica que se sustenta en un clarinete que sustituye a la trompeta y en un sentido coro alejado de la exaltación del tema principal. Podemos encontrar esta versión dentro del tema The Chase y, cómo no, en la "suite". Después de los dos comentados temas tenemos unas piezas secundarias que, por lo general, no están tan elaboradas, pero que son de lo más efectivas y ayudan a evocar el ambiente rústico, árido y peligroso en el que transcurre el filme. De entre estas partituras "menores" cabe destacar Square Dance, una festiva marcha militar con profusión de instrumentos de cuerda (violines y violonchelos en su mayoría) que dotan de jovialidad a una banda sonora muy árida y primitiva; The Chase, un tema de acción en el que unos tambores pretenden dejar constancia de la esencia primitiva de los hermanos Rojo, una pandilla de desaprensivos que tienen aterrorizados al pueblo y a una pobre familia del lugar y que se transforma en una melodía triste y romántica gracias a la ya comentada versión melancólica de Theme from A Fistful of Dollars para crear un contraste entre los bandidos y las víctimas de éstos, como también para ilustrar el único asomo de piedad que tiene el personaje de Joe durante todo el filme; y Without Pity, claro precedente de tantos y tantos temas morriconianos en los que el misterio (gracias a un violonchelo) da paso a una explosión salvaje de sonidos en los que se entremezclan trompetas, violines, tambores, etc. Composición primitiva
y rústica, a veces tanto que llega a ser atonal (esos extraños
sonidos de armónica en el tema The Result), A Fistful
of Dollars es un punto de partida más que un fin. Deja buen
sabor de boca y tiene un par de temas realmente memorables, pero no
llega a la grandiosidad de Per qualche dollaro in più
(La muerte tenía un precio) y, sobre todo, Il buono,
il brutto, il cattivo (El bueno, el feo, el malo), obras
mucho más redondas en lo que a cohesión temática
se refiere, sin por ello dejar de ser poseedoras de temas que ya son
míticos. A pesar de ello, es innegable que ninguna de las bandas
sonoras de Morricone hubiera llegado a ser lo que es si no hubiera sido
por el presente score, donde residen todas las grandes e innovadoras
ideas que el genio italiano creó para los "spaguetti-western".
A Fistful of Dollars es el inicio de un trayecto que llevará
a Leone y Morricone de los sonidos más primitivos a las melodías
más bíblicas y mesiánicas en apenas cinco años.
Semejante transformación asusta tanto como sorprende y deja constancia
de la monstruosa creatividad de Morricone, uno de los más grandes
compositores de la historia que con la presente obra sólo había
dejado entrever algunas de sus inmensas cualidades. Lo
mejor: Es una banda sonora original y valiente, con algunos
temas sensacionales. Miguel García.
|
||||
|
|
|
|||