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La partitura de A Very Long Engagement tiene un tono triste, muy triste, casi deprimente. Badalamenti hace gala aquí de su estilo más pausado, lento y casi cansino, aunque indudablemente dota a su trabajo de un romanticismo bellísimo a la par que serio, duro y profundo, que gustará a unos y a otros simplemente les parecerá pesado. Lo cierto es que da la sensación de que la banda sonora de A Very Long Engagement es toda igual o que no avanza hacia ningún sitio en ningún momento, y esto sin duda no la beneficia en absoluto. Su escucha aislada puede llegar a hacerse algo pesada, y eso que sólo dura algo más de cuarenta y siete minutos. Apreciaciones subjetivas aparte, algo indudable sobre esta banda sonora es que cuesta trabajo entrar en ella. A mí me han hecho falta más de cinco escuchas para empezar a captar su verdadera esencia y valorarla más adecuadamente. La primera vez que la escuché me pareció totalmente insulsa y desacertada (quizás esperaba un romanticismo menos trágico y más mágico) y ahora, después de muchas escuchas y meditaciones, la considero un trabajo correcto, dramático y conveniente, que seguro quedará fabuloso con las imágenes pero cuya escucha aislada puede resultar algo dura, incómoda o incluso deprimente para muchos. Esta banda sonora posee, en mi opinión, tantas virtudes como defectos. En lo negativo, lo más representativo es el estilo repetitivo y cansino del conjunto del score. En la mayor parte de las pistas, Badalamenti se dedica a repetir las mismas ideas una y otra vez con muy poca o ninguna variación. Esto hace perder muchos enteros a la banda sonora en una escucha aislada e incluso en los momentos más bonitos uno tiene la sensación de cansancio de "¡¿otra vez la misma melodía?!". Por otro lado, aunque esto es menos criticable, la partitura de A Very Long Engagement hace gala de un tono excesivamente deprimente. La cuerda usada por Badalamenti interpreta unos pasajes tan tristes que ha veces parece que llore. Es esta banda sonora una especie de continuo lamento, pomposo, solemne, casi fúnebre. Demasiado oscura, demasiado triste; en este score se huele la tragedia y se intuyen la muerte, la soledad y la desesperanza durante casi toda su duración, y todo lo anterior la hace menos atractiva para el que esto escribe. En la parte positiva nos encontramos fundamentalmente con la sensibilidad y belleza de lo que podríamos llamar el tema principal de la película, un tema romántico muy serio, que describe un amor verdadero con tintes shakesperianos, casi imposible y abocado a la desgracia y la tragedia desde el principio (con alguna que otra influencia del John Barry más meloso). Esta innegablemente bonita melodía, a pesar de todo lo dicho, tiene un pequeño toque (muy, muy pequeño) de esperanza, el cual no se hace realmente patente hasta el último track del compacto (¡ojalá todo el score hubiera tenido el tono de End Titles!). Sólo con oír su música, podemos decir sin miedo a equivocarnos que ésta es una de esas películas para "llorar a gusto". Otro punto positivo destacable de este trabajo es su perfecta construcción orquestal e integración instrumental, que quedan perfectamente coronadas con una magnífica interpretación del director de orquesta Phil Marshall. Aunque en algunos momentos Badalamenti le da algo de intensidad a su música, el conjunto resulta bastante apagado y sobrio. Como ya he dicho, el compositor de Nueva York mantiene el mismo ritmo pausado y tranquilo durante la mayor parte del score, con melodías suaves y bien engarzadas; esto, sin duda, propicia que se eche en falta un tema algo más comercial y que quizás perdurara en la mente del oyente una vez finalizada la escucha del CD, aunque ello le hubiera supuesto a Badalamenti ser algo más comercial y menos personal (realmente no creo que ambos adjetivos estén reñidos). Resumiendo,
el score de Angelo Badalamenti para A Very Long Engagement
no puede negarse que sea bello y preciosista, ya que tiene momentos
muy evocadores, llenos de hermosa sensibilidad y embriagadora musicalidad,
pero su tono oscuro, triste y repetitivo lo hacen perder enteros en
su escucha aislada, de ahí que la puntuación que le
he dado no pase de correcta, aunque con esta puntuación no
me gustaría anular las virtudes cinematográficas y artísticas
que indudablemente tiene. Decididamente no es un score para pasar
un buen rato pero puede ser disfrutado a otros niveles. Por tanto,
éste es uno de esos trabajos cuya valoración resulta
harto difícil; por un lado es bonito pero por otro puede llegar
a cansar y/o deprimir. El apreciar la partitura de A very long
engagement dependerá mucho, sin duda, de la persona y de
su estado de ánimo a la hora de escucharla. Lo
mejor: Es indudablemente bella y está completamente
impregnada de un romanticismo inusual en las bandas sonoras actuales. Ricardo Borrero (63)
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