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Como drama político que es (la cinta de Steven Zaillian sigue el ascenso y posterior caída de un gobernador sureño interpretado por Sean Penn), "All the King's Men" mantiene en todo momento un tono serio, dramático e importante. Horner apuesta acertadamente por el clasicismo en las formas e impregna su partitura de tristeza, pesar, trascendencia, dureza y nostalgia y compone con todas estas características un cuadro musical que le va como anillo al dedo al film. No hay fanfárrias, ni marchas, ni, por supuesto, temas cómicos o incidentales, y tan sólo se escucha un momento esperanzador en todo el score (correspondiente al track "Give Me The Hammer and I'll NAIL 'EM UP!"). Lo que al final le queda a uno al escuchar el CD, lo que transmite más intensamente la música de Horner en este caso es un abrumador sentimiento de soledad; y es que el protagonista de la cinta, el gobernador al que da vida Sean Penn, a pesar de estar constantemente rodeado de gente y en contacto con personas, debe andar su camino solo; está solo al tomar decisiones y está solo al asumir las consecuencias de las mismas, sobre todo cuando éstas le son adversas. No podemos más que dar un 10 a Horner en este aspecto. Y es que, como he dicho antes, James Horner domina la composición musical cinematográfica como pocos. El score de "All the King's Men" se sustenta fundamentalmente en dos temas musicales. El primero de ello, auténtico motivo principal del compacto, empieza con un contundente golpeo de tambores para continuar con un recurrente motivo dramático, muy bonito y bien llevado, que Horner repite, primero a piano y luego con cuerdas. Es un tema amargo que cala fácilmente en el oyente y permanece en la memoria gracias a una estructura clásica y a una buena orquestación. El otro tema es también un motivo dramático, de tono romántico en este caso, en el que asoman la nostalgia y la amargura a partes iguales. En resumen, un par de temas memorables con los que Horner vuelve a demostrar una vez más que talento no le falta... aunque no siempre esté dispuesto a demostrarlo. El resto del trabajo de Horner bascula entre lo más estándar, aunque siempre desde lo más alto de la correción formal, y diversos momentos destacables, con lo que el conjunto nunca roza la mediocridad. Horner se toma su tiempo para ir desarrollando la partitura, siempre a partir de los dos temas anteriormente presentados, y consigue conformar un sólido trabajo del que no se pueden decir muchas cosas malas. Sin embargo y por supuesto, no faltan algunos "momentos Horner" que harán las delicias de sus detractores, los cuales afilarán sus cuchillos para ir a por él con los mismos argumentos de siempre, a saber, repetición, plagio y conformismo. De estos "momentos Horner", quizás merezca especial mención aquel que se puede escuchar al final de la pista número 3 y que copia nota por nota (literalmente) el tema principal de otra obra suya, en este caso, "Braveheart". Aún con todo, estos pequeños momentos de "auto-inspiración", en esta ocasión y debido a la calidad del conjunto, a mi modo de ver resultan más perdonables que en otros trabajos. En definitiva, nos encontramos ante un muy buen trabajo del compositor californiano. Más allá de los posibles debates "pro-Horner" o "anti-Horner" que puedan derivarse de esta banda sonora (y que ciertamente siempre me han parecido innecesarios y me han provocado desidia y aburrimiento o, como mucho, risa por lo absurdo de algunas de las posturas enfrentadas de ambos bandos), es necesario decir que, objetivamente, "All the King's Men" es un trabajo muy decente, es más, es un trabajo notable. De todas formas, soy plenamente consciente de que, por mucho que yo pueda decir aquí, al final, "All the King's Men" hará disfrutar a los seguidores de Horner y dejará indiferentes a sus detractores. Al menos, ahí quedó mi opinión sobre su trabajo... por si a alguien le interesa. Lo
mejor: Horner y su capacidad para transmitir justamente
lo que el film requiere. Y el tema principal. Ricardo Borrero (112)
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