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An American Haunting, del director Courtney Solomon (Dragones & Mazmorras), es una cinta de terror ambientada en la localidad de Red River (Tennessee) entre los años 1818 y 1820, donde tuvo lugar el único caso documentado en la historia norteamericana en el que una "presencia" (llámese también fantasma, espíritu, ente o poltergeist) aterrorizó a toda una familia, los Bell, y causó la muerte a uno de sus miembros. Davidson se ha sabido adaptar como un guante a un género tan difícil y complejo como el de terror, sobre todo en lo que concierne a ediciones musicales aisladas (las cuales suelen ser habitualmente muy poco agradecidas), y podemos afirmar que sale airoso de su primer desafío como compositor de bandas sonoras. Entre lo más positivo que podemos destacar de este trabajo se encuentra la agradable sorpresa que supone descubrir a un compositor novel con tanta calidad formal como la que nos ofrece Davidson; durante la totalidad del compacto, el cual no llega a burrir en casi ningún momento, Davidson demuestra un excelente dominio de la orquesta y del lenguaje musical cinematográfico y sale victorioso en cada uno de los subgéneros o tipos de situación que ilustran la partitura. Por ejemplo, en los momentos de acción, rotundos, contundentes y muy bien llevados, Davidson nos ofrece algo más que ruido a alto volumen y dota a estas pistas (The Warning, A Violent Attack, Attack on Betsy and Theny, Carriage Attack) de una estructura realmente notable, sobre todo para tratarse de su primer trabajo. Pero además, Davidson también se encuentra cómodo en los momentos inquietantes de tensión e intriga, los cuales maneja con soltura, variándolos de intensidad según se requiere (veánse Waking from the Nightmare, Somethig Evil Here, Ethereal Girl o John Bell's Curse), e incluso tiene tiempo para crear un tema amable (que recuerda mucho a Goldsmith), familiar y de estilo clásico que podemos escuchar en The Manuscript y que se convierte en uno de los mejores del compacto. Mención especial merecen las orquestaciones llevadas a cabo por Benoit Groulx (A Sound of Thunder), que dotan al conjunto de un sonido excelente, mejorado aún más por la maestría de la London Symphony Orchestra, dirigida para la ocasión por el propio Davidson. Pero no todo van a ser elogios para este compositor y su partitura. El score de An American Haunting hace gala de una obvia falta de personalidad y estilo propio. Davidson utiliza para su dar forma a su composición un refrito de ideas usadas anteriormente por otros autores y donde apenas se distingue algo original (la sombra de los temidos "temp tracks" es alargada). Sin duda, ésta es la mayor tara de una partitura que si viniera firmada por, por ejemplo, Ottman o Young, nadie lo pondría en duda. También puede achacársele a Davidson un pequeño abuso de los "sustos musicales", aunque seguramente esto es más un requerimiento del film que una apuesta por parte del compositor. Aún con todo, teniendo en cuenta su condición de debutante, estas pequeñas faltas son, en mi opinión, muy perdonables. En conclusión, puede decirse que An American Haunting es un más que correcto score de terror que no decepcionará a los amantes del género; un buen debut, sin duda, sobre todo en lo que se refiere a las formas musicales de Davidson y a su capacidad de adaptacion a lo que las imágenes requieren. Es evidente que aún le falta experiencia, pero Davidson la suple con mucho entusiasmo y buen hacer. Seguiremos de cerca sus próximos trabajos y estaremos atentos a su evolución. Lo
mejor: Formalmente es impecable y posee muchas virtudes
para tratarse de la banda sonora de un debutante. P.D. Tras haber escrito 100 reseñas de bandas sonoras en esta web, puedo decir que hay 2 motivos principales por los que sigo adelante con este proyecto, que en breve cumplirá tres años: en primer lugar, por todos los colaboradores de CINE & BSO, mis compañeros de aventura y auténticos pilares de la web; y en segundo, por las miles de personas que nos visitan y leen a diario y que, desinteresadamente, comparten un poquito de su tiempo con nosotros. A todos ellos, GRACIAS. Y ahora... ¡a por otras 100 reseñas! Ricardo Borrero (100)
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