| BSO:
Reseña | ||||
![]() | CINDERELLA
MAN (Thomas Newman) | |||
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Sin embargo, aunque en general Cinderella Man sea una partitura agradable, en mi opinión peca de lo mismo que las últimas composiciones del autor de The Horse Whisperer: es un trabajo funcionalmente muy correcto pero transmite la sensación de que Newman se ha estancado un poco a nivel creativo o, más bien, a nivel de estilo. Es ese estilo tan marcado y tan característico de Newman lo que quizás resta sorpresa y, a la postre, interés a esta partitura. Aunque quizás sea menos experimental que otras composiciones del autor, sigue sonando a lo de siempre. Vamos, que podría tratarse de la música de casi cualquier otra película de la última etapa del autor de Finding Nemo. El tema principal de Cinderella Man lo encontramos desde el primer track del compacto, Inside Out, donde el autor sólo lo muestra con la envoltura de unas suaves notas a piano. Es un tema algo triste y melancólico que transmite perfectamente la decadencia de la época en la que se desarrollan los acontecimientos del film. Un buen track donde aparece algo más desarrollado este tema es Hooverville Funeral, cuyo título muestra explícitamente el tipo de escena en la que Newman utiliza este tema. La mejor variación del mismo la encontramos, sin embargo, en uno de los últimos tracks del compacto, el titulado Cinderella Man, en el que Newman le otorga más fuerza y optimismo, consiguiendo una pista romántica, heroica y emotiva que queda grabada en la memoria del oyente desde la primera escucha. Otro track destacable del compacto es Weehawken Ferry, donde Newman desarrolla un tema no muy original (ya que recuerda mucho a otros temas suyos) pero indudablemente bueno. Se trata de un tema de presentación o transición, donde se nota que la música ha de destacar para complementar correcta y convincentemente un tramo de imágenes sin sonido o diálogos. Espectacular resulta el track Big Right, en el que Newman utiliza el viento a modo de fanfarria. Mucha fuerza y energía y una gran explosión sonora final conforman este tema con el que Newman sorprende, emociona y pone la carne de gallina al oyente. Sin duda, el mejor track del compacto junto con el anteriormente citado Cinderella Man. El resto de la partitura, para desgracia del oyente, se debate entre temas "sólo correctos" y otros completamente insustanciales y prescindibles. En el primer grupo encontramos el "tema de amor" del film, que Newman sólo insinúa en Mae y Shoe Polish; Fight Day, donde el intimismo a piano de Newman vuelve a hacer acto de presencia en un track bonito pero que se queda a medias de todo; Corn Griffin, con algo de ritmo que, al menos, lo hace destacar un poco entre la monotonía estilística del autor de Green Fried Tomatoes; y una tonadilla de aire festivo irlandés que Newman repite en Hope of the Irish y Turtle, pista con la que se cierra el score (que no el compacto, ya que éste finaliza con una canción de la época). El segundo grupo, el de la música insustancial llena de momentos incidentales y sonidos simplemente sosos, está formado por tracks como Change of Fortune, Cold Meat Party, Three Bucks Twenty, Good as Murder, No Contest ó 9, 4, 2, Even. Como es habitual en el autor de American Beauty, el score de Cinderella Man se encuentra dividido en numerosos tracks, 20, de corta duración (sólo 4 de ellos superan los tres minutos de duración). Así, los 37 minutos de música original de Cinderella Man se ven complementados en esta edición discográfica por 5 canciones (una de ellas silbada por el actor Paul Giamatti), que resultan muy apropiadas para situar la acción y el score de Newman pero que tampoco son especialmente destacables. Lo que sí resulta curioso es que todas ellas son de carácter optimista y alegre, contrastando bastante con el trabajo serio y melancólico de Newman. En
resumen, Cinderella Man no es un mal score y, de hecho, es innegable que
tiene momentos brillantes, pero supeditar una partitura a unos pocos minutos de
gloria (por muy buenos que éstos sean), cuando el resto sólo resulta
correcto y además suena a "ya oído", no es la mejor manera
de obtener una buena puntuación. Thomas Newman vuelve a demostrar en este
trabajo que es un auténtico maestro cuando echa mano de la orquesta para
crear melodías inolvidables y que domina los momentos íntimos y
los trata con exquisito cuidado, pero, quizás para el aficionado medio,
15 minutos de estupenda música no sirvan para arreglar otra media hora
de sonidos prescindibles en la carrera de un gran compositor como es Thomas Newman. Lo
mejor: Los escasos momentos en los que Newman echa mano de la orquesta
completa para sacarle todo el potencial a su talento como compositor. Sólo
por ellos merece la pena escuchar este trabajo. Ricardo Borrero.
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EL PÚBLICO OPINA... 3/5 | |||