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Y es que Doyle, emulando al joven mago de las novelas de J.K. Rowling, sale airoso de todos los retos a los que se enfrenta en esta partitura. Para empezar, logra que no echemos de menos en ningún momento las partituras de Williams y sólo reutiliza el archiconocido (y yo diría que imprescindible) Hedwig's Theme en un par de momentos, y además lo pasa por su particular filtro, aún más clásico y menos infantil (acorde con la paulatina maduración del personaje). Aunque, como veremos a continuación, la variedad de este score es innegable y sus matices son múltiples, podemos afirmar que gran parte de la partitura posee un tono oscuro bastante inquietante. A pesar de esto, la música de Doyle se encuentra muy equilibrada en su edición discográfica, con una duración perfecta en la que no sobra ni falta nada (en lo que a score se refiere). Como ya hemos apuntado en el párrafo anterior, la banda sonora de Harry Potter and the Goblet of Fire es extremadamente variada. Doyle se atreve con todo y nos regala temas y motivos musicales de todas las clases: de acción, de suspense, de amor, de humor, épicos, danzas, himnos, marchas,... tal y como él mismo afirma: "nunca había escrito tantos temas diferentes, valses, danzas y motivos. Ha sido una gran oportunidad para explorar nuevas ideas". Esto último también es notablemente cierto, ya que, aunque el particular estilo de Doyle puede reconocerse perfectamente en esta partitura, la verdad es que también encontramos algunos tonos y aspectos musicales nuevos en la carrera del compositor escocés. Otra de las acaracterísticas más destacables de este nuevo Harry Potter es que, a pesar de poseer algunos pasajes y temas extraordinariamente brillantes (como The Quidditch World Cup, Harry Potter's Love o los dos valses), funciona más y mejor como conjunto musical o entidad sonora compacta, lo cual le proporciona entereza y personalidad y le beneficia, en mi opinión, de cara al importante evento que supone, en una saga tan conocida, un cambio de compositor. Hasta aquí el score de Doyle, cuyos puntos débiles son tan ínfimos que no merecen la pena tan siquiera ser mencionados. Sin embargo, la buena sensación que deja la partitura del compositor de Mucho Ruido y Pocas Nueces queda algo empañada por las tres canciones finales incluidas en el compacto. Estas canciones pop-rock, metidas con calzador en el CD de cara a ganar adeptos entre los potenciales compradores adolescentes, están interpretadas por Weird Sisters, un grupo magos músicos que aparecen en la novela y en la película y que surgieron de la mente de J.K. Rowling con el nombre de Wyrd Sisters (nombre que hubo que cambiar para la pelicula por el definitivo de Weird Sisters para que no hubiera conflicto con un grupo real de Canadá que ya poseía ese mismo nombre). Weird Sisters está formado en la ficción por Jarvis Cocker, cantante del grupo Pulp, y por Johnny Greenwood y Phil Selway, guitarrista y batería de Radiohead respectivamente. El problema de estas canciones, aparte de que puedan gustar más o menos, es que rompen radicalmente con el tono del compacto (sólo hay que oír el comienzo de la primera de ellas, Do the Hippogriff) y con el mundo de Harry Potter en general, por lo que sinceramente creo que sobran por completo. En resumen, nos encontramos ante una gran partitura que no defraudará absolutamente a nadie. Según Doyle: "Estoy particularmente orgulloso de mi score para Harry Potter and the Goblet of Fire porque es la película comercial más grande en la que jamás he participado. Ha sido un trabajo muy duro pero también he disfrutado mucho haciéndolo." Definitivamente eso se nota en el resultado final. Si el objetivo era hacer que los aficionados nos olvidásemos del importante cambio de compositor en la saga y que disfrutásemos plenamente de un nuevo score con muchas y nuevas cosas que aportar a un universo tan especial como el de Harry Potter, Doyle puede estar tranquilo y más que satisfecho, ya que esto lo ha logrado con creces. Lo
mejor: Que Doyle confirma lo que ya todos sospechábamos:
que era el compositor perfecto para sustituir a "los Williams"
al frente de la música de Harry Potter y que ha sido capaz de
crear una partitura a la altura de las circunstancias, complementando
los trabajos de John Williams y, en menor medida, Williams Ross, e incluso
superándolos en determinados aspectos. Ricardo Borrero (91)
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