BSO: Reseña
ORCA
(Ennio Morricone)

             
 
 


De entre las innumerables secuelas, imitaciones y copias de dudosa calidad que siguieron la estela del inigualable Tiburón de Spielberg, podemos encontrar un gran surtido de feroces animales acuáticos (pulpos, caimanes, escualos adulterados genéticamente, cangrejo gigantes…) cuyo único interés era repetir hasta la saciedad los postulados que tan buenos resultados le habían dado al Rey Midas. Una de estas películas que surgieron a remolque de este fenómeno de los 70 y primeros 80 fue Orca, la ballena asesina (Orca, The Killer Whale, 1977), un filme que, contra todo pronóstico, utilizó las características que hicieron famoso a Tiburón para invertirlas en cierto modo y dotar al monstruo asesino de turno (una enorme orca) de una psique cercana a la humana. En este largometraje, dirigido por el siempre efectivo aunque también impersonal Michael Anderson (La vuelta al mundo en ochenta días), el verdadero monstruo no es el gigantesco cetáceo, sino el propio ser humano, quien provoca una tragedia dentro del núcleo familiar de la ballena.

La empresa era compleja y podría haber resultado hasta ridícula. En un momento en el que el público quería ver a monstruos marinos devorando a diestro y siniestro a jovencitas en bikini (de lo que se encargaría Tiburón II (Jaws II, 1978), el pretender que el animal asesino no sólo no fuera asesino porque sí, sino que estuviera obsesionado en consumir una venganza, suponía toda una odisea. Dino De Laurentiis, productor del filme, era consciente de que debía conseguir unos excelentes actores (acertados Richard Harris y Charlotte Rampling) y de que la banda sonora (al igual que en el filme de Spielberg, aunque con objetivos muy distintos) sería fundamental para que el espectador fuera consciente del sufrimiento y de la agonía que padece la orca. Precisamente es el interés de los responsables de la película por la música lo que diferencia a Orca, la ballena asesina de otras imitaciones por el estilo. Ennio Morricone, ya considerado por aquellos años un compositor prestigioso de indudable calidad, fue el encargado de dotar de sensibilidad a la orca y también de ilustrar la locura que surge en el animal con motivo de su venganza. En su momento, sorprendió bastante la elección de Morricone para una película de estas características, a las que estaban más acostumbrados otros excelentes compositores como John Williams o Jerry Goldsmith. No obstante, Morricone por aquella época ya había compuesto bandas sonoras muy distintas para películas muy diferentes. Y además, bien mirado, la historia de Orca no se diferenciaba tanto de aquellos argumentos con la venganza como protagonista a los que era tan recurrente Sergio Leone en sus películas y cuyas bandas sonoras tan magníficamente había compuesto Morricone.

La banda sonora de Orca se nutre de un poderoso y romántico leit-motiv dedicado a la orca que contiene diversas variaciones a lo largo del score. En este tema confluyen a la perfección casi todos los sentimientos de la ballena: la tragedia, el romanticismo, la pena y la melancolía. Llega a ser tan importante, que no es de extrañar que el resto de los cortes que conforman la banda sonora queden algo eclipsados por esta suerte de melodía que recuerda a los grandes temas románticos que Morricone creó para películas como Hasta que llegó su hora (C´est una volta il West, 1968). Como contraste, el resto de la partitura muestra unos temas atonales y estridentes que pretenden ilustrar la locura de la orca por llevar a cabo su venganza y la enajenación que se apodera de la mente del pescador Nolan (Richard Harris), responsable fortuito de la muerte de la pareja y de la cría de la ballena. A continuación trataremos por separado los dos grandes bloques que constituyen la banda sonora: el majestuoso tema central y los demás cortes.

Aunque en esta edición (cuyos cortes están totalmente desordenados, por cierto) se bautiza al primer "track" como Main Title, no es cierto que sea así. El primer corte del score no es el esplendoroso tema central de la película, sino una variación del mismo, una variación fúnebre que suena en el filme cuando la orca macho y su grupo acompañan a la malherida orca hembra para que muera a las orillas del pueblo donde reside Nolan, el verdugo de la ballena. Es un corte que difiere poco del tema central, si no fuera porque su tono es mucho más pausado y afligido: el drama y la tragedia prevalecen por encima del amor. Al final de la melodía, un piano introduce unas notas de suspense que hacen referencia a las intenciones de la ballena superviviente: matar a Nolan y sus compañeros por la pena acontecida.

El auténtico tema central del score lo podemos escuchar en el corte Finale. Un tema esplendoroso, lleno de romanticismo y con toques de tragedia. La melodía comienza con un tono de suspense que profetiza sobre la trágica historia de amor de las dos ballenas al que le sigue una armoniosa música protagonizada por instrumentos de cuerda, siempre secundados por un órgano que ilustra el drama sumergido dentro de la idílica relación entre ambos animales. En progresivo aumento, el tema se inicia con los contrabajos como protagonistas para dar paso a los violines, dotando a la pieza de una grandilocuencia amorosa siempre épica y jamás cursilona. Morricone se nos muestra en pleno estado de gracia y vuelve a dejar constancia de su vertiente melódica, capaz de llevar a límites insospechados las emociones más sensibles. La mejor variación del leit-motiv la podemos encontrar en el corte Dialogue of the Memories, estupendo tema protagonizado por la majestuosa voz de Edda Dell´Orso, que dota de enormes dimensiones trágicas a la relación entre el pescador y la ballena, pues la voz de Dell´Orso contiene unas reminiscencias oníricas que ilustran los recuerdos de Nolan al percatarse de que la pérdida de la ballena es similar a la que él sufrió cuando un conductor mató a su mujer, que estaba en cinta. El paralelismo entre animal y hombre (y la ironía de que quien antes fue víctima ahora es verdugo) lleva al paroxismo la idea de que la orca y su presa están unidos por el destino y sólo la muerte los podrá separar. Morricone consigue en este tema, y gracias a su habitual colaboradora, llevar la lucha del pescador y de la ballena a unos niveles de dramatismo que nada le tienen que envidiar a los acaecidos en la gran Moby Dick. Otra variación del tema central está en Openning and Encounter, preludio del encuentro entre hombre y bestia, y en Nocturne for a Remorse, canto afligido y de pésame del pescador pidiendo perdón a la orca por la carnicería que él mismo cometió.

Al famoso tema central de la orca le siguen una serie de temas que denominaríamos de acción si no fuera porque no es del todo cierto que estos cortes funcionen sólo desde este punto de vista. Estas músicas, que se caracterizan por ser tremendamente experimentales si tenemos en cuenta de que se trata de una composición para un filme de pura explotación comercial, se basan en ciertos toques de violines y trompones que recuerdan a algunas notas de Jaws, en clara alusión paródica al filme de Spielberg, pues pronto ese tono heredado de John Williams se transforma en una estridente música repleta de sonidos atonales que pretende no tanto ilustrar la batalla épica entre el pescador y la orca como la locura irrefrenable del animal. Un tema que ilustra perfectamente lo comentado lo tenemos en The Fight, the Victory, the Death, pieza que evoca tanto el primer encuentro entre la orca y Nolan (con la consiguiente muerte de la orca hembra y de su cría) como el enfrentamiento final entre ambos. Hierros frotados con cristales y extrañados sonidos de percusión se entremezclan con instrumentos más convencionales como son unos violines y unos contrabajos donde se nota la extraña influencia que ejerce Bernard Herrmann en Morricone. Este enigmático aunque brillante tema deja constancia del interés del compositor italiano por mostrar a través de la música la psique de los protagonistas, en clara oposición a lo que hizo John Williams con la mítica banda sonora del inolvidable escualo. El corte Attack and Mistake vuelve a incidir en este asunto.

Mucho más elaborados, y complementarios, son los cortes Early Ices y Arrival at the Pole, basados en un mismo tema lleno de misterio y suspense que ayuda al espectador a entender que cuando la orca obliga al pescador y su tripulación a embarcarse hacia el Polo Norte es porque ése es el particular infierno de cualquier pescador, un lugar de donde sólo se puede salir con los pies por delante. Los instrumentos de cuerda se encargan de dotar de misterio al extraño lugar donde llegan los personajes mientras que unas breves notas del tema central del score, esta vez versionado con flautín, añaden el elemento trágico a la composición, recordándonos la idea de venganza del animal. Early Ices hace hincapié sobre todo en la próxima llegada al Polo Norte, es por ello que el contrabajo y los violines son los protagonistas centrales. Sin embargo, Arrival at the Pole incide más en recordarnos por qué los protagonistas del filme están en tierras glaciales, y es por ello que el tema central adquiere más protagonismo.

Alejados totalmente de los dos estilos que hasta ahora hemos tratado, los temas Intermezzo y A Ball at Home suponen un soplo de aire fresco en una composición musical tremendamente dramática. El primero es una minúscula pieza bufonesca protagonizada por violines que hace referencia en el filme a cuando la orca provoca con su aleta al pescador Nolan a seguirla hasta los confines del mundo. Aunque es innegable su soterrado elemento siniestro, es una pequeña genialidad por parte de Morricone el romper la tensión con este corte que nos ayuda a entender la extrema inteligencia de la orca, que sabe perfectamente lo que hace. Aún más rupturista con el estilo del score resulta A Ball at Home, el único tema de la banda sonora que es utilizado en la película de manera diegética. Con influencias folk, de jazz y también del funky más setentero, la canción es lo único que a lo largo del filme nos recuerda que la historia transcurre a finales de los 70.

Con Orca, Ennio Morricone volvió a demostrar que era capaz de sacar oro de las piedras. Una película en apariencia insulsa e incluso ridícula (la historia de amor entre dos orcas es más propia de una peliculita de dibujos animados que de un filme adulto) se convierte básicamente gracias a la banda sonora en toda una tragedia titánica. La incansable lucha de la orca por hacer su particular justicia no tendría ni la mitad de profundidad que tuvo si no fuera gracias a una música que dotaba de rasgos humanos a un cetáceo. A pesar de que la edición que se nos presenta es bastante pobre y con los cortes desordenados, y teniendo en cuenta que se echa en falta algún tema más que redondeara un poco el score (las distintas versiones del tema central pueden llegar a resultar excesivas), lo cierto es que nos encontramos con una magistral banda sonora para una interesante y atípica película.

Lo mejor: El insuperable tema central. Una demostración de lo maravillosa que puede ser la música melódica de Morricone.
Lo peor: Algún tema más no le hubiera ido nada mal al score. Además, la edición que nos ocupa es un poco desastrosa.
El track: Finale, por ser el tema principal, Dialogue of the Memories, por ser la mejor variación del mismo, y Arrival at the Pole, porque une tragedia y misterio con una efectividad pasmosa.

Miguel García.

TRACK LIST:

1. Theme (3:00)
2. Early Ices
(2:11)
3. Intermezzo
(0:33)
4. Dialogue of the Memories
(2:14)
5. The Fight, the Victory, the Death
(5:23)
6. A Ball at Home
(3:20)
7. Nocturne for a Remorse
(1:25)
8. Attack and Mistake
(2:57)
9. Openning and Encounter
(1:31)
10. Arrival at the Pole
(4:43)
11. Finale
(3:59)

TOTAL -> 31:16

 


28-VIII-04
3



EL PÚBLICO OPINA... 3.5/5