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Que habiendo pasado mas de cuarenta años desde su estreno en 1960 aún haya quien no la ha visto supone para mí un motivo de envidia tremendo. Ir descubriendo por primera vez todos los momentos que Hitchcock nos preparó es una experiencia única. Por algo en casi todas las listas aparece "Psicosis" como el film mas popular del Maestro del Suspense. Es por esto que recomiendo no leer esta critica antes de haber visto el film. Hay queda dicho. Bernard Herrmann le ha dado al cine maravillosas composiciones. En mi opinión, ésta es la mas demoledora de todas ellas. Se dice que Hitchcock dudaba de la calidad de su película, tal es así que una vez rodada consideró eliminar una hora de metraje y plantearla en los estudios como un especial de televisión. Sin embargo, Herrmann le propuso que lo pensara, que se fuera de vacaciones, y a la vuelta volviese a verla pero ya con la banda sonora grabada y añadida. En "Psicosis" hay una gran abundancia de momentos sin diálogo, en los que la música tendría la obligación de trasladar las sensaciones adecuadas. Y si Hitchcock finalmente decidió llevar a la gran pantalla la historia del robo de Marion Crane y su encuentro con Norman Bates, en gran parte fue gracias a Bernard Herrmann. El tema de los créditos iniciales pone sobre aviso al espectador de la gravedad de lo que va a ver, este tema se escuchara mas adelante cuando Marion conduzca su coche hacia el inevitable encuentro con el Motel Bates, y cuando el detective Arbogast inicie sus investigaciones. Herrmann usa un motivo muy sugerente para expresar la decisión que va rondando por la cabeza de la protagonista, a la que previamente hemos visto con su novio Sam Loomis, unas escenas musicadas con un leve toque romántico pero sin apartarse de ese aura de inquietud y misterio del score. Ese tema de tentaciones peligrosas y decisiones equivocadas volverá a escucharse cuando Marion decida vender su coche y se disponga a pagar con el dinero robado. La presencia de un inoportuno policía añade mas tensión a la escena... pero finalmente el agente se olvida de la joven, y aunque Marion respira tranquila, nosotros nos encontramos de nuevo con el tema de los créditos. Sabemos que algo va a suceder, Marion conduce en medio de una terrible tormenta, tiene que detenerse porque apenas puede ver la carretera, y aparece un cartel: "Motel Bates". Parece que algo no va bien. La música de Herrmann no deja de advertirnos de ello. Cuando Marion habla con el dueño del Hotel, Norman Bates, escuchamos otra vez la misma partitura que al inicio del film, en la escena de presentación de Marion y Sam. Norman se nos presenta como un joven absolutamente reprimido por su madre y Marion, en su conversación con él, no se da cuenta de que está preguntando demasiado... cuando sugiere que podría internar a su madre en una institución psiquiátrica, la música advierte del peligro que se encierra en el joven, de su actitud frente a quien pueda "acercarse" a su madre enferma. Marion se retira a descansar tras la cena y la conversación con Bates. Cada vez tiene más claro regresar a Phoenix y devolver los 40.000 dólares robados. Antes de acostarse va a tomar un baño, pero no sabe que es espiada por Norman. También nosotros estamos, en cierto modo, espiándola, y la música ayuda a que tengamos esa sensación. No será un baño tranquilo, ni mucho menos... Los veinticuatro segundos que duran las cuchilladas están acompañados de otros tantos veinticuatro segundos de violentos chillidos de violín. Hemos asistido a un terrible asesinato, si bien no es demasiado lo que hemos visto, aunque gracias a Herrmann el efecto se ha multiplicado en nuestra mente. Hitchcock no quería que la música acompañase a esta escena. Pero al ver lo que Herrmann había hecho, cambio de idea. Más adelante tuvo la oportunidad de probar su teoría en otra película, "Cortina Rasgada", en la escena de Gromek y el horno. Cuando Norman encuentra el cadáver, tiene que deshacerse de él y limpiar los restos de sangre del baño. Los violines acompañan ahora a Norman en su intento por ocultar el crimen. Cuando el coche esta hundiéndose en la ciénaga vuelve a oírse el tema de la conversación sobre el psiquiátrico... Una pista de que el reprimido Norman Bates mantiene en la sombra un secreto que nosotros, los espectadores, estamos conociendo, y que quisimos haber podido transmitir a Marion Crane. El detective privado Arbogast, contratado por Sam Loomis y la hermana de Marion, Lila, investiga de motel en motel en busca de alguna pista viable. Cuando llega al Motel Bates todos estamos expectantes... lo primero con lo que se encuentra es con la madre de Bates... tras una ventana de la casona en la que viven. Arbogast no puede mas que ver su silueta paseándose dentro de la casa, pero tiene después la oportunidad de conversar con Norman y, a su modo, interrogarle. Como buen investigador, quiere saber más, y quiere hablar a la madre de Norman. Una vez dentro de la casona, y mientras sube las escaleras, la música nos prepara y nos advierte de lo que va a suceder. De nuevo queremos gritar "¡corre, huye, cuidado!"... pero es demasiado tarde. La madre de Bates aparece desde la habitación y asesina con su cuchillo al detective, en una nuevamente excelente planificación del director. Escuchamos el mismo efectista leit motiv que en el asesinato de la ducha. Ya son dos los cadáveres, y Sam y Lili, que habían recibido una llamada de Arbogast contándoles su sospecha sobre Norman, deciden visitar el motel. Nadie les atiende, y acuden al sheriff local, quien les desvela a ellos y a nosotros que la madre de Norman se suicido hace diez años tras envenenar a su amante. Otro giro inesperado que añade mas inquietud si cabe. En estos momentos la música baja de tono sin perder el misterio, y cuando el sheriff se pregunta quién estará enterrado entonces en el ataúd de la Señora Bates, los violines dan una nota de suspense bastante macabra. Tras volver al motel, Norman tiene que enfrentarse a las sospechas de Sam, que le entretiene para que Lili pueda subir a la casona. La madre de Bates podría aparecer en cualquier momento, pero la partitura, muy calmada, no nos advierte de ningún peligro esta vez. Sin embargo, los perturbadores descubrimientos de Lili no hacen mas que despertar nuestro temor. Cuando Norman se da cuenta de que Lili esta arriba, cerca de su madre, la musica adquiere de nuevo ese cariz de peligro. Lili se esconde en el rellano de las escaleras, y encuentra a la madre de Bates sentada, de espaldas a ella... se acerca para darle la vuelta, y nos descubre el verdadero horror que Norman Bates ha tratado de esconder... Los violines ayudan a crear esa sensación de irrealidad y demencia. Después comprobamos que en realidad ya no existe más Norman, y que ahora solo existe la Señora Bates. La película termina con un desagradable coro de violines, acorde con el oscuro tono de la película. Se ha definido el trabajo de Herrmann para este film como una partitura "en blanco y negro". Si existe un ejemplo claro de lo que la música supone para el cine, lo tenemos aquí. Recordar esta película supone recordar su banda sonora. Si Hitchcock y Herrmann llegaron en alguna ocasión a la máxima compenetración, sin duda fue en "Psicosis". Lo
mejor: En "Psycho" la música y las imágenes son una misma cosa, es la banda sonora definitiva. Pedro Sebastián (4)
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