BSO: Reseña
SIDEWAYS
(Rolfe Kent)

             
 
 


El realizador y guionista Alexander Payne y el compositor Rolfe Kent comenzaron a colaborar allá por el año 1996 en la película Citizen Ruth. A partir de ahí y hasta hoy, Payne ha vuelto a contar con Kent para cada uno de los trabajos que ha realizado como director. Así, esta colaboración ha dado de sí, aparte de la ya mencionada Citizen Ruth, la curiosa Election y la más que notable About Schmidt, para terminar, de momento, con el trabajo que ahora nos ocupa, es decir, Sideways. Todos estos trabajos tienen en común el tipo o género al que pertenecen cada uno de los films: comedias sutiles con toques dramáticos. Kent parece haberse adaptado a la perfección al estilo de Payne y Sideways es el último exponente de ello. Pero, además, como ventaja añadida a este trabajo, he de decir que Sideways es, por sí sola, una banda sonora muy disfrutable que, por momentos, da la sensación de no pertenecer a ninguna película en concreto y parece más un trabajo aislado, independiente y totalmente inconexo con el mundo del cine.

El escocés Rolfe Kent, como la mayoría sabrá, se ha especializado (por no decir "encasillado") en comedias de todo tipo, desde las románticas, tipo Kate & Leopold o Someone Like You, hasta las de adolescentes, como Freaky Friday o Mean Girls, o aquellas que poseen algún toque dramático, como Nurse Betty o cualquiera de las de Payne. Y ciertamente, casi siempre ha salido airoso del reto (personalmente tengo que reconocer que este autor siempre me ha gustado). En este caso, Kent ha creado con Sideways una gran banda sonora de comedia (con puntualizaciones), lo cual es hoy en día una tarea más díficil de lo que pudiera parecer, y si no sólo tienen que preguntarse qué porcentaje de comedias al año sacan al mercado una edición completa de su score; lo normal es que éste se encuentre diluido en un mar de canciones que, como mucho, ceden un par de pistas para que el compositor de turno pueda dejar su pequeña huella en un CD comercial y, según parece, mucho más vendible. Además, este tipo de trabajos suelen ser mucho más funcionales que otras bandas sonoras y generalmente se limitan a aparecer en momentos muy puntuales de la película y casi siempre para aportar sólo lo justo que ésta requiere. Sin embargo, gracias al buen hacer de Kent, el caso de Sideways no es éste.

Y es que Sideways resulta una partitura muy agradable y entretenida. Con un estilo lleno de ritmos suaves y "light jazz", Kent nos devuelve a una época en la que las comedias eran las reinas de la pantalla y su música era la más popular e influyente de todas: los 60. En la mejor tradición clásica, este trabajo tiene un claro referente en el Mancini de esa época, aunque Kent sepa darle su toque personal. En Sideways, Kent recurre a la pequeña orquesta o banda de música para generar una música fácil de oír (sin querer desmerecerla), pegadiza y atractiva, creando diversos temas sobre los que va realizando distintas variaciones que espacia inteligentemente a lo largo del compacto, consiguiendo una sensación de unidad artística pero sin que las repeticiones lleguen a hacerse pesadas, aparte de que éstas nunca son iguales y que la duración del compacto son unos ajustados 37 minutos en los que a uno casi no le da tiempo a aburrirse.

El tema principal de Sideways, que puede oírse en la pista Asphalt Groovin' entre otras, resulta sencillo y pegadizo. Con un estilo jazzístico asequible para todos los paladares (no es ni mucho menos un jazz cerrado y duro), este tema y, en general, el resto del compacto, además de poseer unos arreglos muy buenos, combina a la perfección multitud de instrumentos usuales en este tipo de música, todos ellos con algo destacado que decir, como el piano, las cuerdas, la percusión y el viento, con especial actuación del acordeón y el xilófono. Este tema salpica la banda sonora mesuradamente de forma que nunca llega a cansar, además de presentarse en distintas versiones, como por ejemplo en Bowling Tango, donde, como su nombre indica, Kent hace una curiosa variación del tema principal en forma de tango. Otros temas destacados del mismo estilo y ritmo son Constantine Snap His Fingers y Drive!, por citar un par de ellos.

Por su parte, Wine Safari hace gala de un estilo algo más moderno que recuerda mucho al usado por John Lurie en Get Shorty (por cierto, una banda sonora muy rítmica y entretenida). Otro de los temas de este score es aquel que aparece en las pistas Chasing the Golfers y Slipping Away as Mum Sleeps, que personalmente me trae a la memoria, por extraño que pueda parecer, la música del famoso videojuego de Lucasarts Monkey Island (¿?).

Pero no todo es jazz alegre y desenfadado en Sideways; de hecho, casi la mitad del compacto está formado por temas más serios, entre románticos (Picnic, Miles and Maya) y tristes (Abandoning the Wedding), pero todos ellos de bella factura. Estos temas son una invitación a la reflexión y la calma y hacen que el conjunto sea aún más atractivo si cabe.

Hay una anécdota o curiosidad sobre esta banda sonora o, mejor dicho, sobre su edición en compacto que me gustaría comentar. Si echan un vistazo al título de la pista número 14 verán que entre las palabras que lo forman hay un "#@%!$". La razón no es otra que sustituir una palabra malsonante, de hecho, la palabra malsonante por excelencia en EE.UU.: "fucking", que como casi todo el mundo sabe viene a ser algo así como "jodido", "puñetero" o "puto" (ya se sabe que el diccionario castellano es mucho más amplio que el inglés). El caso es que la (a)moralidad de los norteamericanos no permite escribir palabrotas en lugares donde puedan ser leídas por menores y, por supuesto, la contraportada de un CD es uno de esos lugares. Así, el título inicial de la pista, I'm Not Drinking Any Fucking Merlot!, tuvo que cambiarse por el de I'm Not Drinking Any #@%!$ Merlot! para que la casa discográfica New Line Records no se metiera en un lío.

En resumidas cuentas, estilo y sencillez van de la mano en Sideways, un trabajo muy recomendable, perfecto como música de ambiente, para leer o relajarse, en el que un jazz elegante impregna toda la partitura. Podría considerarse un score "retro", pero no veo qué hay de malo en ello. Además, no aburre en ningún momento (gran virtud) debido a la gran variedad de temas y sus respectivas y conseguidas variaciones, que hacen que se haga cortísimo y que su escucha pase como un suspiro. Sinceramente, me ha gustado mucho y recomendaría su adquisición a los amantes del "light jazz", música ligera de fácil consumo y amplio disfrute desde la primera escucha. Ideal para oír "entre copas".

Lo mejor: Lo entretenida, fresca y variada (dentro de su estilo) que resulta. Una banda sonora diferente que nos devuelve a tiempos pasados.
Lo peor: Está demasiado supeditada al jazz, con lo que no "llegará" a aquellos a los que no les guste este estilo de música, y puede ser considerada simplista por muchos, aunque en mi opinión no lo sea en absoluto.
El track: Asphalt Groovin', Drive!, Wine Safari y Miles's Theme.

Ricardo Borrero.

TRACK LIST:

1. Asphalt Groovin' (4:00)
2. Constantine Snaps His Fingers
(3:03)
3. Drive!
(3:56)
4. Picnic
(2:15)
5. Lonely Day
(1:40)
6. Wine Safari
(2:13)
7. Miles's Theme
(2:59)
8. Los Olivos
(2:43)
9. Chasing the Golfers
(3:03)
10. Walk to Hitching Post
(2:32)
11. Abandoning the Wedding
(3:25)
12. Slipping Away as Mum Sleeps
(1:00)
13. Bowling Tango
(0:49)
14. I'm Not Drinking Any #@%!$ Merlot!
(1:13)
15. Miles and Maya
(2:26)

TOTAL -> 37:24

 


27-I-05
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