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El score de "The Black Dahlia" nos transporta directamente a una época muy concreta de la historia de los EE.UU., al igual que hiciera en su día Jerry Goldsmith con "Chinatown" o "L.A. Confidential", de cuyo estilo bebe directamente la partitura de Isham (y curiosamente también estaba basada en una novela de James Ellroy). Una época de policias (buenos y malos), de mujeres fatales, de humo y cigarrillos, de pasiones y sensualidad no explícita, de historias y personajes complejos y, sobre todo, de crímenes... o al menos a esa percepción ha contribuido durante años la industria cinematográfica hollywodiense con un género propio muy peculiar: el cine negro. Y la música de Isham, en este caso, se convierte en su mejor representante. Por un lado, Isham es altamente contundente en lo que se refiere a los pasajes de acción, los cuales, en mi opinión, constituyen los mejores momentos del score. Sonoros y directos, con gran protagonismo de la percusión y de una factura excelente, estos momentos recuerdan inevitablemente al estilo del mejor Goldsmith. Por otro lado, y aunque debido al tipo de película con la que nos encontramos, existen ciertos pasajes incidentales, éstos son el ejemplo perfecto de incidentalidad bien llevada. Esta incidentalidad no sólo no molesta, sino que resulta agradable e incluso emociona, ya que ayuda a narrar musicalmente la historia del film y hace recordar al espectador/oyente momentos concretos y secuencias completas que se reviven mentalmente gracias a la excelente labor de Isham tras el pentagrama. En el extremo opuesto, encontramos a un Isham íntimo, que crea un par de temas suaves que combinan sensualidad y amores desgarrados con algo de sentimentalismo (un poco triste, pero no demasiado) y cierta nostalgia. Isham se apoya, sobre todo, en el viento (principalmente el saxo y la trompeta) para lograr el tono adecuado en esos momentos, aunque el piano también le resulta muy útil para crear la atmósfera íntima que algunas escenas del film requieren. A todas estas virtudes hay que sumar el acertado equilibrio musical del conjunto del CD, lo que añade más diversión, disfrute y entretenimiento a un trabajo ya de por sí perfecto. Quizás algunos puedan criticarle a esta banda sonora, como algo malo, el hecho de que no innova y se mantiene dentro de los parámetros clásicos establecidos, pero es que realmente no le hace falta innovar en absoluto para atraparnos y fascinarnos (lo cual conmigo, dicho sea de paso y como bien puede desprenderse de mi enfática reseña, ha logrado sobremanera). "The Black Dahlia" es una delicia de banda sonora, sobre todo para los amantes de los sonidos clásicos del Hollywood de los 40 y 50. Y es que, sin renunciar a su efectividad acompañando a las imágenes y resultando tremendamente evocadora de una época tan especial, misteriosa y cinematográfica como lo es la que sirve de marco o telón de fondo a la cinta de De Palma, Isham consigue una partitura excepcional en escucha aislada, muy entretenida y ante la que uno no puede más que quitarse el sombrero. Como decía al principio: ¡Viva Mark Isham! Lo
mejor: Todo en general y los contundentes momentos
de acción en particular. Ricardo Borrero (111)
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