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"Sinuhé el Egipcio" fue una de las primeras películas en contar con el mencionado Cinemascope y fue dirigida por un curtido Michael Curtiz, impecable profesional responsable de maravillas como "Casablanca" (1942). Además, contaba con un reparto que agrupaba a "stars" del momento como Victor Mature con actores muy carismáticos (John Carradine) o jóvenes promesas del celuloide (Jean Simmons). Sin embargo, uno de los aspectos que más ha llamado la atención de semejante filme fue la extraña y singular colaboración de dos maestros como Bernard Herrmann y Alfred Newman, quienes trabajaron juntos en un mismo "score" por única vez en sus respectivas carreras musicales. La razón de tan dispar colaboración tiene su génesis en la imposibilidad de Hermann para terminar la banda sonora de "The Egyptian" en tan sólo cinco semanas por problemas de agenda. Newman estaba enfrascado en otros proyectos y, además, era el director de la sección musical de la Fox, pero no tuvo ningún inconveniente en echar una mano a uno de sus descubrimientos más flagrantes para la "major". De esta manera, Newman se encargaría de los pasajes más bucólicos y románticos mientras Herrmann haría lo propio con los temas más épicos y sombríos. Y de esta manera vamos a dividir la banda sonora. Las piezas que Alfred Newman compuso para "The Egyptian" se caracterizan por una enorme solemnidad y una gran sutileza musical. Abundan los coros casi litúrgicos y graves, protagonizados por voces femeninas y el uso intimista de violines. Es evidente que el carácter psicológico de los personajes es evocado en estos temas que contrastan poderosamente con las contundentes piezas de Herrmann. Cortes como "Crocodile Inn", "Chant for Dead Pharaoh", "Valley of the Kings", "Am I Mad?" o "Death of Merit" son una buena prueba de la capacidad de Newman para hacer que afloren los sentimientos más profundos de los protagonistas (sobre todo de Sinuhé) sin necesidad de recurrir a una cursilería que no casaría bien con la parte de Herrmann, muy épica y contundente. Aunque "The Egyptian" no es uno de los trabajos más reconocibles de Herrmann, es indudable que su estilo se diferencia enormemente del de Newman, a pesar de que los dos procuraron mantener siempre un tono grave. Las reminiscencias trágicas, ese estilo epopéyico, los contundentes tambores y los estruendosos trombones son una carta de presentación en plena regla. Herrmann está muy influido por las tradiciones centroeuropea y germana. Allí donde Newman es lírico y apolíneo, Herrmann es épico y dionisíaco, poco dado a las excesivas florituras. Al compositor de "Vertigo" le encantan los torrenciales melódicos y la sensación de vaivén o de espiral musical que acompaña a buena parte de sus composiciones (y de la que el presente "score" no es una excepción). Piezas como "Prelude/The Ruins", "Dance Macabre" o "The Death Potion" son una buena muestra de ello. "The Egyptian" es una buena banda sonora. Consigue funcionar como un todo unitario, a pesar de estar compuesta por dos músicos tan distintos y carismáticos, y deja un buen regusto después de su audición. Además, en la película consigue reforzar las emociones de las imágenes con total eficacia, huella imborrable de la profesionalidad de Herrmann y Newman. No obstante, no es una obra ni mucho menos redonda. El presente "score" adolece de un esquematismo demasiado rutinario. No existe auténtica maestría en sus piezas y tampoco hay temas que resalten demasiado. Su tono grave es adecuado, pero para crear una obra que consiga sobrevivir a la erosión del tiempo es necesaria una genialidad que Herrmann y Newman tienen por separado, pero que juntos no consiguen explotar. ¿Por qué? Porque la banda sonora se queda en tierra de nadie. Tanto un compositor como otro deben llegar a un acuerdo para que la partitura no quede desigual, y ese pacto entre caballeros permite la unificación temática, pero también el suicidio artístico. Ni Newman puede ser realmente Newman ni Herrmann puede ser Herrmann. Ése es, ni más ni menos, el mayor inconveniente de "The Egyptian". Lo
mejor: La unión temática de un "score" creado por dos compositores tan dispares. Miguel García (16)
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