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BSO:
Reseña
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THE
JAZZ SOUND FROM PETER GUNN (Henry Mancini) |
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Como Peter Gunn era una serie TV, Mancini no podía basar la composición del "score" en marcados bloques temáticos, pues la improvisación estaba a la orden del día de un episodio a otro. Así las cosas, decidió basar todo el potencial melódico en unas partituras muy cálidas, aunque con inquietantes tonos sórdidos, para los momentos solitarios del detective Gunn, melodías que evocan los ambientes de la ciudad en la que patrulla el protagonista y que, cómo no, tienen un objetivo diegético, piezas festivas y temas más suaves y románticos para la relación entre Gunn y Edie Hart, su acompañante femenina. Como suele ser habitual en Mancini, la variedad temática jamás supone una ruptura de estilo, pues su inconfundible sello, herencia de un arduo trabajo como arreglista y compositor de segunda fila que le permitió depurar su estilo sin excesivas tensiones, está siempre presente, metáfora de la fuerte personalidad del músico. En este sentido, el único tema que sobresale por cuestiones lógicas es el tema de Peter Gunn, tema de apertura de la serie y cuya popularidad ha sobrepasado el transcurrir del tiempo. A diferencia del grueso del "score", que se basa en lo anteriormente comentado acerca de los bloques, el corte Peter Gunn no se incluye en ninguno de ellos ante las curiosas características del mismo. Éste es un tema muy contundente y rítmico, con un majestuoso uso de las trompetas y de un saxofón que sirve como instrumento principal. El tema se inicia con un espléndido contrabajo que nos evoca el ambiente sórdido en el que se mueve el protagonista. Las trompetas dotan a Gunn de un cariz épico y el espléndido solo de saxofón, quintaesencia del toque Mancini, impregna de festividad al "track". Al finalizar, unos contundentes golpes de ritmo de batería y trompetas actúan como final explosivo y liberador de la pieza. De hecho, la importancia de este épico tema se basa sobre todo en que es una especie de borrador de posteriores trabajos de su compositor. En Peter Gunn se adivinan las figuras de los temas principales de Charade o The Pink Panther, muy influidos por la presente obra. Los restantes veintitrés temas que conforman el compacto se dividen en piezas sórdidas y ambientales, otras cálidas y románticas y otra serie de cortes festivos, todos ellos fundadores cien por cien del "toque Mancini". En el primer bloque podemos vislumbrar temas como Blue Steel (con un impagable uso de las trompetas), Walkin´ Bass, Sorta Blue (con un saxofón muy sugerente), Soft Sounds, Odd Ball, Brief and Breezy, Spook! (esas trompetas que recuerdan a la posterior The Pink Panther) o Goofin´ at the Coffee House (2nd), con unos espléndidos timbales. El segundo bloque, formado por temas cálidos y románticos, está constituido por cortes como Dreamsville (con un evocador piano y unas suaves trompetas), A Quiet Gass, Blues for Mother´s y Joanna, donde se hace un extraordinario uso del xilófono, del contrabajo y del piano. Por su parte, el tercer bloque contiene piezas como The Brothers Go to Mother´s, Session at Pete´s Pad, The Little Man Theme (con un juguetón flautín que dota de humor a la pieza), A Profound Gass, Lightly (una de las mejores piezas del "score") o My Manne Shelly. The Jazz Sound from
Peter Gunn recoge un buen número de temas que Mancini creó
con envidiable calidad para la portentosa serie de televisión,
desde el swing hasta el bebop, del blues al rock más genuino.
Siempre atento a dotar a sus composiciones de las vertientes populares
del momento, la presente banda sonora pulió en buena medida el
reconocible estilo de su compositor, abriéndole (de nuevo) las
puertas de la industria cinematográfica, donde crearía
innumerables maravillas para filmes tanto de su amigo Blake Edwards
como de otros genios del celuloide como Stanley Donen o Howard Hawks.
Sin embargo, si de algo peca el presente "score" es de una
excesiva similitud y homogeneidad en sus cortes. No hay demasiada variedad
temática. Eso es algo que no se dan en otros proyectos de Mancini,
donde el sello inconfundible no está reñido con la mezcolanza
de géneros. Por cierto, y a modo de anécdota, debemos
recalcar que el pianista de la mayoría de los temas es nada más
y nada menos que el también portentoso John Williams, hombre
curtido también en el jazz y que le debe mucho (aunque no lo
parezca) a nuestro querido Mancini. Lo
mejor: Es un trabajo de Henry Mancini, eso ya es un sinónimo
de calidad. Miguel García.
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