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Las comparativas son odiosas pero en todo caso inevitables. Quedándose muy lejos de lo logrado por Goldsmith en The Mummy (9/10), la banda sonora compuesto por Edelman se acerca más al espíritu de la de Silvestri, The Mummy Returns (6/10), que pecaba en ciertos pasajes de ruidosa y excesiva, aunque contenía un par de temas excelentes, e incluso en cierta forma a la de Debney, The Scorpion King (6/10), más alejada del resto en cuanto al tono y definición de la misma pero igualmente efectiva. Por ello, yo situaría esta The Mummy 3 en un escalón inmediatamente inferior al conseguido por Silvestri en The Mummy Returns, siendo el trabajo de Edelman mejor digerido y apreciado conforme se somete a sucesivas escuchas. Estamos ante una partitura que, si bien tiene un arranque bastante notable, termina haciéndose larga y repetitiva, diluyendo la buena impresión causada a priori. Una de las mejores cosas de esta The Mummy 3 es su tema principal. Simple pero indudablemente muy pegadizo, este motivo musical tiene un tono completamente aventurero y algo épico que engancha desde la primera escucha y, sin ser un tema que pasará a la historia, sí posee el suficiente carisma como para ser fácilmente reconocible e identificable como bastión de la partitura que nos ocupa. Una vez presentado en el primer track del compacto, Edelman se dedica a repetirlo, sin variaciones reseñables, en varias de las pistas del CD, sabiendo que es uno de sus mayores valores y ha de aprovecharlo al máximo sin llegar a cansar. El trabajo de Edelman, por suerte, no sólo se queda en ese tema principal, sino que agrupa otros motivos musicales igualmente destacables. De entre todos ellos sobresale un bonito tema de amor oriental con tintes trágicos que sirve para ilustrar el amor que desata toda la historia (y la maldición). Este motivo puede oírse en tracks como Silently Yearning for Centuries, Ancient China o Heartbreak. Otros buenos temas son Formation of the Terra Cotta Army, un conseguido y rítmico tema de corte militar, Memories, Retirement and Dinner, un divertido acercamiento de Edelman a los tranquilos sonidos de la campiña inglesa, y A Warm Rooftop, otro momento íntimo del que Edelman sale airoso sin mayores dificultades. Los momentos de acción, realizados como apuntaba anteriormente con la colaboración adicional de John Debney, no son nada del otro mundo. De hecho, en algunos momentos, la acción de la partitura llega a ser cansina. Por otro lado, la banda sonora se completa con numerosos temas más incidentales que otra cosa y que sólo pueden ser tachados de correctos, sin ninguna aportación especialmente reseñable. El CD peca claramente de una duración excesiva; y es que, dado el material compuesto por Edelman, el compacto no debería haber durado más de cuarenta y cinco minutos. Este exceso musical hace que, al final de la escucha, el oyente experimente una sensación de pesadez nada agradable. Y esto aún teniendo en cuenta que algunas de las pistas del compacto se encuentran desordenadas con respecto a su utlización en película, supongo que con el honroso objetivo de lograr una balanza entre los temas de uno y otro tipo (para no concentrar, por ejemplo, todos los temas de acción juntos al final) y amenizar de esta forma un poco la función. Asimismo es destacable, en el mal sentido, el poco trabajado sonido que posee la presente edición. Para ser un CD Varese, The Mummy 3 tiene un sonido que podríamos denominar, en términos coloquiales, "bastante cutre"; da la sensación de que la gran orquesta que se supone que han utilizado para grabarla fuera en realidad una serie de sintetizadores manejados por un par de mezcladores con estilo, pero nada más. Esto por supuesto, es otro parámetro negativo a tener en cuenta a la hora de evaluar esta banda sonora. En conclusión, The Mummy 3 es un trabajo del que lamentablemente sólo sobresalen ciertos destellos musicales, partes que por sí solas están bien pero que terminan algo dispersas en un conjunto excesivamente largo y, a la postre, tedioso. Aún con todo, Edelman consigue que su banda sonora sea de lo mejor de un film que queda muy por debajo de las expectativas (lo cual, pensándolo bien, tampoco dice mucho bueno de ella especialmente). En cualquier caso, sí que merece un poco de atención, aunque sólo sea parcialmente, para disfrutar de ciertos motivos musicales que, en el panorama "bandasoneril" estival, resultan al menos refrescantes y entretenidos. Lo
mejor: Ciertos temas, como el motivo principal o el tema chino de amor, en los que se nota que Edelman se ha esforzado por crear una buena banda sonora. Ricardo Borrero (137)
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