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John Debney es un compositor que, a priori, podría parecer poco adecuado para un proyecto de las características de The Passion of the Christ. Y así debieron pensar en un principio sus responsables, bueno, responsable (es decir, Mel Gibson), el cual contó en un principio con su hasta ahora colaborador habitual, James Horner, para musicar su obra. El caso es que Horner nunca llegó a escribir una sola nota para la película de Gibson, ya que su apretada agenda le impedía cumplir las fechas previstas por el director para tener a punto la banda sonora a tiempo. De esta forma, el proyecto pasó a manos de Rachel Portman, que durante algunas semanas fue anunciada como la compositora oficial del film. Sin embargo, esta elección no prosperó y Gibson sustituyó a Portman por Lisa Gerrard y Patrick Cassidy, pensando quizás en que con la voz de la cantante podría conseguir los sonidos y lamentos que buscaba para acompañar a las imágenes. Gerrard se apoyó en unas antiguas composiciones suyas para dar forma al score que le habían encargado, llegando incluso a grabar algunos de los temas. Y cuando todo parecía indicar que los cambios musicales en The Passion of the Christ habían terminado, saltó la noticia de que era John Debney el que se encontraba grabando el score en Londres y que Gibson, por lo tanto, habia prescindido de los servicios de Gerrard y Cassidy, los cuales, por medio de su agente, expresaron su descontento al respecto, el cual no debió ser muy grande ya que la noticia no ha trascendido (supongo que debido a una compensación económica). Debney ha compuesto la partitura para The Passion of the Christ en un tiempo récord, a menos que Gibson, cubriéndose las espaldas, lo contratara tiempo atrás con el fin de asegurarse una composición de su gusto si Gerrard y Cassidy le fallaban; ésta hipótesis no resulta en absoluto descabellada, y más después de ver que el trabajo de Debney no es tan simple como para hacerlo en unos pocos días. Sea como fuere, John Debney (con un poco de ayuda) es el autor final de la banda sonora de una de las películas que más espectación ha levantado antes de su estreno. Mucho se ha hablado de la capacidad de este compositor para copiar o mimetizar estilos y adaptarse a cualquier situación; claro que esta misma capacidad también le ha reportado críticas recriminándole su falta de personalidad. En The Passion of the Christ, aunque nos encontramos con un Debney distinto a todo lo anterior que podamos haber oído de él, lo cierto es que también nos deja una sensación de haber escuchado antes esta música, teniendo en este caso concreto dos claros y grandes referentes:el Zimmer más étnico y atonal (mucho) y el Horner más sencillo y triste (algo menos, pero también presente). Debney con la ayuda en algunos cortes de Jack Lenz y Shankar and Gingger, ha conseguido impregnar este trabajo de un sonido solemne y triste -casi de desesperanza-, con pasajes ciertamente bellos e intensos y otros algo más anodinos e insulsos. El primer corte del compacto, The Olive Garden, compuesto en exclusiva por Jack Lenz, contiene una música muy suave acompañada por una voz también muy suave, que casi ni se nota; y ése es su principal problema, que este track pasa casi desapercibido. Igualmente ocurre con otros cortes del CD, como Flagellation/Dark Choir/Disciples, que constituye seis minutos en exceso relajantes, Jesus Arrested, demasiado incidental, o It Is Done, en que que de nuevo se recurre a una voz triste que, sin embargo, resulta muy poco comunicativa. Por el contrario, temas como Bearing the Cross poseen un alto contenido de música étnica, con instrumentos exóticos y lamentos vocales, los cuales, aunque están mezclados acertadamente, carecen de pasión alguna. Este mismo estilo étnico recuerda bastante a las colaboraciones de Hans Zimmer con Lisa Gerrard y así queda patente en tracks como Peaceful but Primitive/Procession o Song of Complaint, canción tradicional que hace gala de una rotunda percusión. La mayoría de estos cortes han sido co-compuestos con Jack Lenz, así que casi puedo asegurar que éste tiene mucho que ver en la inclusión de este estilo étnico en el score. En Peter Denies Jesus, Debney -ya en solitario- compone una música más brillante, más celestial, más evocadora y, desde mi punto de vista, mejor. Sin duda, éste será uno de los momentos clave de la cinta de Gibson. En Simon Is Dismissed, se apoya en instrumentos de viento y crea una melodía eminentemente triste (uno de los momentos más tristes del CD), logrando transmitir algo de emoción. Aún con todo, éste tampoco parece ser un tema muy trabajado. Mary Goes to Jesus es uno de los mejores cortes de todo el compacto. Empieza de forma algo anodina, pero alrededor del minuto 1:00, Debney introduce unos coros muy adecuados y la música cobra entidad propia. Es una pena que este tema no dure más y esté algo más desarrollado. Crucifixion es el corte más largo del CD. En él, Debney mete algo de percusión al principio para luego añadir unos coros. Sin embargo, no le queda a Debney un corte espectacular como podría parecer por su título y, me atrevería a decir, intenciones. A partir del minuto 3:40, el track mejora, siendo esta parte la más deudora de James Horner de todo el compacto. Y allá por el minuto 5:00, aparece una sencilla flauta que queda realmente bien. Este tema enlaza con Raising the Cross, que también pretende ser espectacular pero no lo consigue del todo. Debney se olvida aquí del estilo Horner y nos ofrece un tema que, aunque al principio no lo parezca, termina siguiendo los mismo derroteros incidentales que la mayor parte del score. Por último, el tema final, Resurrection, tiene una primera parte estupenda, con una acentuada percusión y magníficos coros, pero termina apagándose y en su segunda parte resulta tan sólo un track más. El principal problema de The Passion of the Christ es que, en mi opinión, no termina de llegar al corazón. Es una banda sonora resultona que se escucha bien pero que no dice mucho. Y después de cincuenta y cuatro minutos de música, no hay mucho que destacar de ella, salvo temas y momentos aislados. Por supuesto, me gustaría haber podido ver la película antes de reseñar su banda sonora, pero aún sin haberlo hecho, me aventuro a decir que probablemente las notas de Debney son más que adecuadas para las imágenes de Gibson, las cuales a buen seguro serán las auténticas protagonistas de la cinta. Lo
mejor: El esfuerzo de Debney para adaptarse a un estilo
poco cercano a él (por no decir desconocido). Ricardo Borrero (29)
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