CINE: Reseña
GISAKU
             
 
 


Título original: Gisaku

Nacionalidad: España

Año: 2006

Director: Baltasar Pedrosa

Duración: 78 minutos

Sinopsis: Gisaku es un demonio que guarda una de las cinco piezas de la llave de Izanagi, capaz de abrir un portal a otros mundos. Cuidando de él, Yohei, un samurai que ha aguardado 385 años a que las fuerzas del mal aparezcan de nuevo. En su ayuda acudirán una joven científica, un niño con muchas ganas de aventura y un lince antropomórfico.


COMENTARIO

Gisaku es la primera película de dibujos animados realizada en España que se enmarca en el género del anime (palabra por la que se conoce a la animación proveniente del país del Sol Naciente). Pensada para su presentación en la Expo de Japón, Gisaku es a partes iguales un capítulo alargado de Bola de Dragón (y tengamos presente lo alargados que estos eran ya per se) y una Guía Campsa audiovisual.

Aunque pueda parecer una combinación extraña, lo cierto es que ambos factores se integran formando el todo que es Gisaku, suponiendo el segundo de ellos el mayor de sus desaciertos. Si bien la estética anime/manga queda perfectamente acoplada en el desarrollo de la historia (aunque las cortinillas de transición y ciertos planos reiterativos terminen cansando) el guión de la producción es de un nivel tan bajo que cae en el mayor de los ridículos: si exceptuamos el prólogo y el final en las Baleares, la cinta hace gala de unos diálogos escritos expresamente para poner de relieve las mil y una maravillas que este país de piel de toro encierra. El problema es que los guionistas se centran tanto en publicitar la gastronomía, las ciudades y los parques naturales de España, que el hilo argumental desaparece a los pocos minutos de proyección, quedando retazos sueltos a lo largo de la deshilvanada trama. En ese lamentable espectáculo que resulta la autopromoción, son especialmente flagrantes el encuentro de Yohei con el tutor de Riki, y el viaje en dirigible por el camino de Santiago.

El problema es que el guión no chirriaría tanto sino fuera porque la animación destaca por momentos por su acercamiento a cualquier producto de la Cartoon Network, sobre todo a aquellos cuyos dibujos parecen hechos en una mala noche. Si bien los fondos están ejecutados con corrección (siendo la ciudad de las ciencias de Valencia el mejor de todos) las caras y expresiones de los personajes están tan encorsetadas que restan la poca credibilidad que la película atesora.

Por último destaca por su bajo nivel la banda sonora de Oscar Araujo. El compositor que nos sorprendiera con el sinfonismo de El Cid, compone para Gisaku una partitura llena de referencias locales o regionales (como no podía ser de otra manera) insertadas de cualquier forma en un conjunto en el que el uso de los sonidos sampleados delata la premura de su ejecución y la poca financiación existente.

A la espera de lo que deparen Donkey Xote y Nocturna, las dos próximas producciones de la división de animación de Filmax, podemos afirmar que lo visto hasta ahora (El Cid, Pinocho 3000 y Gisaku) no consigue colocar a la animación española dentro del panorama internacional. Esperemos que esto cambie en un futuro no muy lejano.

Lo mejor: El prólogo.
Lo peor: El carácter auto-publicitario.
El momento: La pelea final.

Sergio Benítez.

 


21-III-06
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