GRINDHOUSE: PLANET TERROR
CINE: Reseña
12-VII-07
Título original: Grindhouse: Planet Terror
Año: 2007
Nacionalidad: U.S.A
Duración: 97 minutos
Director: Robert Rodriguez
Intérpretes: Freddy Rodríguez (El Wray), Rose McGowan (Hermione Granger), Bruce Willis (Teniente Muldoon), Marley Shelton (Dr. Dakota Block)

Sinopsis: Un arma biológica contamina un pequeño pueblo de Texas convirtiendo a sus ciudadanos en zombis. Entre un mar de sangre y vísceras, un policía, una gogo, un camionero y una ATS liderarán la resistencia para acabar con la susodicha plaga y los planes de un grupo de soldados infectados.

 
COMENTARIO

El relativo fracaso de Grindhouse en tierras norteamericanas, ha perjudicado al resto del Globo con la escisión de los dos films que la conformaban, Planet Terror y Death Proof, un experimento realizado por Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, respectivamente, ideado con la intención de rendir un homenaje (eufemismo empleado cuando hay que tirar de hemeroteca ante la escasez de ideas) a las sesiones continuas de los años setenta, que proyectaban películas de muy baja calidad. Dicho esto, tras esta inadmisible decisión de separar ambos films, me veo obligado a comentar Planet Terror como cinta independiente. Para acceder a Death Proof habrá que esperar un par de semanas más.

Lo primero que hay que tener presente a la hora de examinar Planet Terror de forma aislada es que la visión inicial de los directores se ha corrompido por completo, en ese afán por parte de las compañías de sacrificar el producto final para engordar la hucha de la mezquindad. En los casos de Matrix, Kill Bill o Piratas del Caribe esta división capitalista apenas contagiaba lo cinematográfico, pero en Grindhouse la unidad del metraje era la esencia de lo pretendido: que el asistente se sintiera en un cine de sesión continua, y para ello eran imprescindibles las dos películas, los falsos trailers y las más de tres horas que había que permanecer sentado en la butaca. El resultado de aquella composición gustó por su frescura y originalidad, pero desgraciadamente tendremos que esperar al formato doméstico para averiguarlo.

La fusión de géneros ha adoptado multitud de fórmulas, como el melodrama, el psyco-thriller, las teen movies o el space-ópera entre otros. Una de las simbiosis más recientes tuvo lugar con la famosa Serie B, que parió cintas de presupuesto A que incorporaban sus elementos más característicos. Hay ejemplos para todos los gustos, desde Resident Evil hasta Independence Day, siendo el genial Paul Verhoven uno de sus paladines más representativos (Robocop, Starship Troopers). Hasta ahora casi nadie se había atrevido con la Serie Z (El Vengador Tóxico, Braindead, House of the Dead), la cream de la cream de las películas rematadamente malas, compuesta por films de ínfimo presupuesto, personajes y diálogos infames, gore extremo, sexo y humor, distribuidas en círculos muy reducidos y a la que rindió culto toda una generación.

Lo gracioso es que Planet Terror no incorpora esta retahíla de infortunios, sino que es una cinta de Serie Z en toda regla. ¿Cuál es el objetivo de realizar una Serie Z en el siglo XXI? La respuesta anida en la paradoja que supone emplear los medios económicos disponibles para engendrar una boñiga y/o mierda (perdón por la expresión) con conocimiento de causa. La comicidad no nace de lo malo sino de la deliberada imitación de lo malo, por ello “Planet Terror” se podría calificar como una Serie Z comercial (¡!) o lo que es lo mismo, una película intencionadamente cutre, lo que torna sus defectos en virtudes y predispone al público a la risa fácil.

El controvertido y desigual director Robert Rodríguez (Spy Kids, Sin City), al que hay que reconocerle ciertos méritos cuando se deja de chorradas infantiles, ya tuvo ocasión de probar esta misma medicina en Abierto Hasta el Amanecer y Desperado, dos películas divertidísimas que retozaban hasta quemarse con la Serie B. En esta ocasión Rodríguez da rienda suelta a los instintos contenidos en The Faculty y se adentra en el peligroso terreno de la Serie Z con bastante fortuna, volviendo a probar su valía para enaltecer los géneros más marginados sin caer en la pedantería, con un film que se ve de un tirón, contiene algunos momentos hilarantes, y sabe jugar bien sus escasas cartas.

Planet Terror está precedida por una serie de coloridas y ridículas cortinillas como la que se exhibían hasta no hace mucho, a la que sigue uno de los trailers de pega que se intercalaban en Grindhouse, protagonizado por Danny Trejo en una parodia del personaje de “Machete”, que por cierto no está muy lejos de convertirse en un spin off real. A continuación le sigue la película, con fotogramas rallados, quemaduras, granulado a mansalva y cortes aleatorios, que le confieren un aspecto inmejorable para lograr el resultado deseado e interactuar con el espectador (un rótulo se disculpa por la pérdida de uno de los rollos).

Como en toda Serie Z las secuencias de acción son absurdas, imposibles y repletas de gore sin censuras (zombis reventando, desmembraciones, vómitos) y bizarrismo (los testículos enlatados, los barrillos, el asqueroso regente de la barbacoa). Rodríguez se mueve como pez en el agua en esto del cine cutre con la sinvergonzonería y descaro necesarios para convertir hora y media de vísceras y despojos en una carnicería de lujo (una de sus escasas virtudes), que sin embargo pierde muchos enteros durante sus impasses. Si Rodríguez se dedicara exclusivamente a la dirección (es además el director de fotografía, compositor y montador), sus películas lo agradecerían.

Este sinsentido sirve de encuentro a personajes estereotipados interpretados por actores de todo tipo, desde los clásicos fetiches de Rodríguez, hasta su propio hijo, sin olvidarnos de Michael Biehn (Terminator), Josh Brolin (El Hombre Sin Sombra) y de los cameos de Bruce Willis parodiándose a sí mismo (atención al instante “Bin Laden”), y Quentin Tarantino (impagable su intento de violación). La famosa chica-metralleta es el descubrimiento definitivo de Rose McGowan (La Dalia Negra) que reparte balazos a diestro y siniestro con su pierna derecha, mientras que en el poster, curiosamente, lo hace con la izquierda.

Planet Terror no es film de zombis cualquiera, sino un descocado cachondeo repleto de sangre y mal gusto para “todos los públicos”, mucho mejor que alguno de los blockbusters que hormiguean últimamente por la cartelera, ideal para pasar la tarde entre amigos de la infancia y reírse del cine malo hecho a conciencia. Absténganse aprehensivos, estómagos sensibles y moralistas.

Lo mejor: : La recreación de las viajas cintas de los setenta, el gore, los sintetizadores al estilo John Carpenter, y su humor irracional.
Lo peor: Que no se estrene conjuntamente con “Death Proof”.
El momento:
Todas las escenas bizarras.

jhvneo (153)