LA MOMIA: LA TUMBA DEL EMPERADOR DRAGÓN
CINE: Reseña
05-VIII-08
Título original: The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor
Año: 2008
Nacionalidad: U.S.A.
Duración: 114 minutos
Director: Rob Cohen
Intérpretes: Brendan Fraser (Rick O'Connell), Maria Bello (Evelyn O'Connell), Jet Li (Emperador Han), John Hannah (Jonathan Carnahan), Luke Ford (Alex O'Connell), Michelle Yeoh (Zi Yuan), Isabella Leong (Lin)

Sinopsis: China, año 50 antes de Cristo. El ambicioso Emperador Han está dispuesto a conquistar el mundo con sus poderes y un enorme ejército de diez mil hombres, con los que esclavizará a sus enemigos vencidos. Nada puede detenerle salvo la bruja Zi Yuan, la cual, tras ser traicionada por el Emperador, lanza sobre él y sus hombres una maldición que los convierte en figuras de terracota. La acción salta entonces a 1946, donde la familia O'Connell, por una serie de circunstancias que no merece la pena desvelar, se ve de nuevo envuelta en una trepidante cruzada para librar al mundo de la resucitada momia del Emperador Han.

 

COMENTARIO

En 1999 el director Stephen Sommers convenció a la Universal para que le dejara resucitar a "la momia" en una cinta de aventuras con aire de serie B que bebería claramente del espíritu de aventuras clásicas a lo Indiana Jones, con decentes efectos especiales y un alto grado de entretenimiento familiar. La película convenció tanto al público (y a parte de la crítica, gracias a su inocencia y simpatía) que, sólo dos años después, una secuela con más presupuesto (y, por tanto, más ruidosa) pero con menos alma (y originalidad) reventaba aún más las taquillas de todo el mundo. A pesar de que tras éste segundo éxito el creador de la serie, Stephen Sommers, fue altamente tentado por los estudios para repetir labores en una tercera parte, éste se decantó por irse a dirigir Van Helsing (que a la postre no convenció a nadie) y producir mientras tanto un simpático spin-off de La Momia dirigido por el eficaz Chuck Russell y titulado El Rey Escorpión, más cercano a la primera parte en cuanto a su descarado aire a serie B pero con un estilo más rudo y testosterónico que, de alguna forma, daba un nuevo rumbo a la serie. Tras hacer este ¿necesario? repaso por la historia de la serie surge la siguiente pregunta: ¿era realmente necesario hacer La Momia: La Tumba del Emperador Dragón (en adelante La Momia 3)? Decididamente sí. Pero evidentemente sólo para los ejecutivos de la Universal, ávidos de dinero fácil con el que llenar sus arcas y resarcirse del fracaso comercial de otras propuestas cinematográficas más arriesgadas y estimulates pero menos rentables (al menos a priori), y quizás para su principal protagonista, Brendan Fraser, que puede ser que merezca algo más de suerte comercial fuera de la saga por la que por el momento será recordado y cuya carrera parece estancada más allá de los límites de "las momias". Para el resto de los mortales, la respuesta a la pregunta sobre la necesidad de esta película es un rotundo "en absoluto".

Vale. De acuerdo. Cuando uno va a ver una película como La Momia 3 es obvio que hay que aceptar las reglas del juego. Es evidente. Pero cuando las reglas del juego conducen a un producto insulso, carente de garra, insípido y, lo que es peor de todo, aburrido por momentos, no hay excusa posible. Explicar el por qué hago semejante afirmación de la película que nos ocupa es bastante simple. El motivo por el que La Momia 3 es una mala (e innecesaria) película radica básicamente en la desafotunada suma de varios factores muy importantes, a saber: una historia repetitiva y poco original, unos personajes que pierden el carisma (mucho o poco) de que hacían gala en anteriores películas, una dirección aburrida y sin ninguna novedad, unos actores desganados y mal dirigidos, y una producción excesivamente infantil que se olvida que, en muchas ocasiones, los niños no van solos al cine.

Para empezar, La Momia 3 tiene el peor de los tres prólogos de la serie. Excesivamente largo y contado de forma que parezca diferente a los anteriores pero sin serlo demasiado, amén de ser menos espectacular y más soso (por mucho que la presencia de Michelle Yeoh, lo mejor de la cinta, anime un poco la función). A partir de ahí el film tiene un arranque muy aburrido, donde el protagonismo lo tiene ahora el hijo de los O'Connell, en esta ocasión un crecidito veinteañero que no aporta niguna faceta especial o relevante a la acción. Así pasan al menos 30 minutos de proyección sin que nada nos haga sentir la más mínima empatía e interés por los personajes y lo que acontece. Cuando la película parece arracar definitivamente ya es tarde. Y además lo hace torpemente. El resto de la historia se centra en tres escenas de acción que particularmente no aportan nada nuevo al género y que se olvidan tan rápido como terminan. Además el guión está plagado de frases absurdas que en ocasiones producen vergüenza ajena y parecen estar escritas no "para" niños de tres años, sino "por" niños de tres años (de hecho, me he cerciorado y, según la IMDB, los guionistas acreditados, Alfred Gough y Miles Millar tienen 41 y 38 años respectivamente, aunque no lo parezcan). Y todo esto sin olvidar que copia descaradamente ciertas cosas de la saga de Indiana Jones (algunas buenas y otras no tan buenas...).

Más grande, más monstruos, más momias... pero menos alma y carisma. Ni la momia resulta tan carismática, ni sus poderes son tan espectaculares, ni el personaje en sí del Emperador Han está tan bien desarrollado como Imhotep, que podría ser tan plano como se quisiera, pero al menos tenía carisma y una motivación creíble. Y si en una película que se titula La Momia 3, el personaje de la momia no funciona, pues creánme que se arruina una buena parte de la función. Y, por supuesto, peca de algo que ya parece reiterativo en las producciones apadrinadas por Sommers cuando cuenta con grandes presupuestos: los efectos digitales para recrear una serie de criaturas fantásticas secundarias que, en mi opinión, lo único que hacen es distorsionar la acción (véanse las momias enanas de El Regreso de la Momia, los mini-vampiros o hijos de Drácula de Van Helsing, que básicamente eran como las momias enanas pero con alas, y en La Momia 3 los ejércitos de momias o ¡¡¡los yetis!!!).

Para La Momia 3, Sommers, ocupado en su nuevo film, G.I. Joe, cede el testigo de la dirección a Rob Cohen, un director entre mediocre y funcional que, de vez en cuando, es capaz de generar cintas entretenidas (Dragonheart, Pánico en el Túnel, A Todo Gas, XXX o Stealth. La Amenaza Invisible), aunque todas con bastantes carencias en lo que a personalidad se refiere, pero con ciertos momentos conseguidos que suelen ser islas perdidas en el océano de su filmografía. En esta ocasión Cohen se deja la inspiración en casa y pone el piloto automático para filmar una cinta que sin duda requería algo más de garra y espíritu. Es cierto que algunas secuencias pretenden ser de una espectacularidad pasmosa y se quedan en sólo bonitas o correctas (cosa no tan mala después de todo), pero lo peor es que tanto la planificación de las secuencias de acción como su ejecución resulta del todo deficiente, siendo especialmente criticables aquellas en las que dos o más personajes se enfrentan en lucha cuerpo a cuerpo o espada a espada, desaprovechando completamente las posibilidades que los actores y su publicitado entrenamiento ofrecen.

Al menos, en el resto de apartados técnicos la película no defrauda. La fotografía de Simon Duggan es perfecta y se asemeja a las anteriores propuestas de Adrian Biddle. Los efectos visuales dan la talla en la mayoría de secuencias y, aunque en algunas se notan bastante, el toque "naif" que desprenden no le queda nada mal a una película de las características de la que nos ocupa. El diseño de producción también está bastante bien, destacando el precioso vestuario de las actrices asiáticas. Y en cuanto a la música, aunque Randy Edelman no esté a la altura ni de Silvestri (sin que su aportación a El Regreso de la Momia fuera algo excepcional) ni, por supuesto, de Goldsmith, cuya The Mummy fue una de sus últimas obras maestras, su partitura cumple bastante bien y, lamento decir esto, a la postre se convierte en lo más destacado de una cinta que debería haber ofrecido mucho más al espectador.

En el apartado actoral, los comentarios que puedo hacer tampoco son nada buenos. Para empezar Brendan Fraser está algo descolocado y, aunque intenta mantener el tipo, se ve superado por la mediocridad de la película (y no podemos decir que Fraser no esté acostumbrado a este hecho a tenor de los papeles que normalmenete interpreta) y por la desgana generalizada que se palpa entre los actores. Maria Bello, que sustituye a Rachel Weisz en el papel de Evy y que, a priori, personalmente me parecía una decisión de casting acertada, se contagia del ambiente y de la mala (o, mejor dicho, inexistente) dirección de actores y no convence en absoluto mientras trata de recitar sus frases de la forma más natural posible. Esta sustitución, sin duda, afecta a la película en cuanto a su continuidad con las dos primeras. Otro personaje al que se echa en falta es la propia momia, o mejor dicho Arnold Vosloo, y es que Jet Li, con una cara de palo que asusta más que la propia momia del Emperador, no consigue transmitir ni un 10% de lo que se supone que debería. John Hannah, por su parte, se limita a cobrar el cheque mientras se pregunta si de verdad le hacía tanta falta el dinero como para rebajarse a participar en el circo que es la película. Luke Ford no convence como joven Indiana Jones... perdón, como joven Alex O'Connell y simplemente hace lo que puede para no parecer demasiado ridículo, mientras la joven Isabella Leong le da la réplica de forma correcta. La única que brilla de todo el reparto (y perdonen mi debilidad por esta actriz) es Michelle Yeoh, que con su sola presencia reaviva el interés de las escasas escenas en las que aparece. Lástima que su personaje no de para más.

En resumen, La Momia 3 es, contra todo pronóstico, una película que no resulta entretenida, que era lo mínimo que se le podía pedir a una cinta de sus características a tenor de sus dos predecesoras (y del spin-off que fue El Rey Escorpión). Créanme de verdad si les digo que no merece la pena que vayan a verla. Ahórrense el dinero y dejen de ir esta semana al cine. Seguro que la semana que viene se estrenará algo mejor que La Momia 3. Les aseguro que no es nada difícil. Y que conste que disfruté muchísimo con la primera y que El Regreso de la Momia también me entretuvo bastante. La Momia 3 es, sin duda, la más "terrorífica" de todas... así que huyan de ella.

Lo mejor: La banda sonora de Randy Edelman (que no es que sea ninguna maravilla, pero sí sobresale por encima de la media del conjunto) y la siempre estimulante aunque en esta ocasión breve presencia de Michelle Yeoh.
Lo peor:
La falta de interés de la película en general (personajes, historia, dirección, actores, ...).
El momento:
Es difícil elegir uno porque sinceramente no hay ninguno especialmente destacable, pero quizás, por lo "ridículamente inesperado" que resulta, me quedaría con la aparición de los yetis.

Ricardo Borrero (73)