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COMENTARIO Sea como sea, si el cine de terror sigue por los derroteros actuales (al menos por los mayoritarios) va a durar muy poco. De un tiempo a esta parte parece que Hollywood ha encontrado tres supuestos filones y los está explotando a base de bien: las adaptaciones de videojuegos (normalmente de los terroríficos como Alone in the Dark o Resident Evil), los remakes de cintas de terror antiguas (ahí están Terror en la Niebla o Wicker Man) y los de cintas de origen oriental. Este último es el que peores resultados está dando hasta la fecha (si es que ello es posible). Cintas como The Grudge, Dark Water o The Ring son notables ejemplos de como su versión americana es muy inferior a lo que ofrece su versión original. Pulse versión americana the la japonesa Kairo no es una excepción a esta regla.
Tópica hasta la exasperación, Pulse acumula más situaciones absurdas por minuto de lo que una persona medianamente inteligente puede soportar en una sala. Al margen de explicarse a trompicones por la alarmante falta de un guión con una pizca de coherencia (por mucho que este venga firmado por Wes Craven, un guionista y director que conoció mejores épocas), Pulse recae una y otra vez en lo que estamos hartos de ver en la gran pantalla: jóvenes y mediocres actores salidos de la caja tonta (Kristin Bell de Veronica Mars, Ian Somerhalder de Lost)que cubren su aparición en pantalla con imposibles diálogos; sustos que tiempo ha dejaron de dar miedo y a los que uno sólo puede mirar con incredulidad e intentar analizar el porqué de su inclusión (¿cómo llega a parar un fantasma corpóreo al interior de una lavadora?); una dirección que se mueve de forma peligrosa entre la mediocridad y lo deleznable y que abusa demasiado de un montaje que por otra parte deja mucho que desear en cuanto a claridad; unos efectos visuales efectivos pero que no aportan nada nuevo; una música que en su mayor parte se dedica a intentar levantar del asiento al espectador con sonidos estridentes y bruscos... ¿realmente hace falta que siga?. En fin, que si no tienen nada mejor que hacer (y si no lo tienen les aconsejo que se lo busquen) podrían llegar a considerar la opción de gastar su dinero y (sobre todo) su tiempo en visionar Pulse, creánme, hasta mojarse los pies en el bidet de su cuarto de baño es más entretenido. Lo mejor: Nada. Sergio Benítez (133) |
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