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Antes de nada he de advertir al lector que no soy fan de la serie de televisión que ha dado pie a esta película y su predecesora; y no porque no me gustara Expediente X (la serie), sino simplemente porque no he tenido ocasión de verla (al menos de forma continuada). De los pocos episodios salteados que tengo el recuerdo de haber visto, la sensación general fue positiva, pero como digo, el hecho de no conocer más que un 3% de toda la serie me convierte claramente en un "no-seguidor" de la misma. Aún con todo, cuando hace 10 años se estrenó la primera incursión cinematográfica de los personajes creados por Chris Carter, acudí diligente al cine para visionar una cinta que, a la postre, me resultó sosa y aburrida, sensaciones que debo achacar sobre todo a la clara interconexión que, según los entendidos, existía entre su trama y la de la serie (lo cual descolocaba un poco al neófito en el tema). Ahora, 6 años depués del final de la serie de TV (por el momento) y 10 desde el primer film basado en la misma, he vuelto a acudir, cual cinéfilo masoquista, a la proyección de una película que, a priori, no tenía ninguna papeleta para atraerme, salvo el grato recuerdo de algunos episodios aislados de la serie, sobre todo los centrados en casos independientes (es decir, con una trama con inicio y fin en el mismo capítulo) y sin extraterrestres de por medio, donde el argumento giraba en torno a un monstruo, bicho o suceso paranormal. Y, aunque efectivamente, tal y como han vendido sus responsables a la prensa, esta nueva cinta de Expediente X (de la cual no termino de entender por qué no traducen bien su título...) se enmarca claramente en ese tipo de episodios aislados (para disfrutar de los cuales uno no tiene por qué haber visto la serie completa ni conocer a fondo a los personajes), lo cierto es que el resultado final me ha vuelto a parecer, desgraciadamente, igual de soso y aburrido que el de la primera película, aunque ahora los motivos sean otros totalmente distintos.
Y ¿cuál es problema entonces de X-Files: Creer es la Clave? Pues, como suele ser habitual, el guión, la piedra angular de cualquier film medianamente interesante y uno de los elementos más difíciles de optimizar en una película. Generalmente cuando no es muy lento, es muy absurdo, o muy infantil, o demasiado superficial (y así podríamos seguir durante un rato). En el caso que nos ocupa, el problema es básicamente querer estirar como un chicle una idea pobre que, como mucho, daría para uno de los episodios de la serie (de 45 minutos de duración) y aún así sería mediocre. Para conseguir estirar al máximo dicha idea, los guionistas Chris Carter y Frank Spotnitz introducen en el guión una serie de momentos absurdos, ideas innecesarias y subtramas sin interés (¿de verdad a alguien le interesa la historia de Scully y el niño enfermo terminal, que sólo parece estar ahí para darle algo de sentido y desarrollo al personaje de la doctora?). Sí, puede que muchos de esos factores enriquezcan la trama y no hagan parecer planos a los personajes; el problema es que lo hacen de manera insulsa y totalmente carente de interés. La empatía con respecto a los personajes y a la película en sí, al menos en mi caso, ha sido prácticamente nula, restándole significativamente puntos a la percepción global de la misma (otro gallo cantará quizás para aquel que sea fan acérrimo de la serie...). Además, el hecho de que la trama, a diferencia de la de Expediente X: La Película (1998), sea ajena a cualquier línea argumental pasada de la serie es finalmente un arma de doble filo. Por un lado, efectivamente es mucho más asequible para cualquier tipo de público (en un intento de los responsables de atraer a un espectro de público más amplio y no solamente a fans de la serie, cosa que hace 10 años, en pleno apogeo de la serie de TV, no parecía que fuese a ser un handicap para el funcionamiento en taquilla del primer film). Sin embargo, esa independencia argumental juega también en su contra puesto que, si bien se mantienen algunos aspectos inherentes a los personajes que los hacen característicos, si uno mira la película con un poco de perspectiva, resulta evidente que el guión X-Files: Creer es la Clave podría ser el resultado de reutilizar cualquier otro guión de "thriller con interés de telefilm" de los que pululan por Hollywood a montones y adaptarlo a los personajes de la serie (cosa que a priori no parece muy complicada). En definitiva, que la película es aburrida, a pesar de tener una duración poco mayor de hora y media. Chris Carter, el alma mater de la serie, se hace cargo también de la dirección y alcanza unas cotas de simple corrección que, si bien para una serie de TV podrían ser suficientes, para un largometraje de este estilo se quedan algo cortas. Muchas de las escenas están filmadas sin ninguna garra ni pasión y, aparte de los ya comentados momentos absurdos (igual de mal resueltos en el guión que en la pantalla), existen una serie de escenas que carecen de sentido/interés/motivación y que sólo parecen estar ahí para adornar y alargar la película, sin que su propósito sea hacer avanzar la acción de forma ágil y entretenida (que, desde mi punto de vista, es lo que debería haberse intentado). En cuanto a los actores, poco hay que decir. Ambos conocen bien a los personajes y, si el futuro no lo remedia, sus nombres quedarán ligados de forma emblemática a ellos para siempre. Para mi gusto, Duchovny aporta una pizca de sorna y cinismo a su personaje (sobre todo al principio de la cinta) que se agradece, aunque ésta se diluya hacia el final de la película. Gillian Anderson, por su parte, sigue interpretando a Scully con contención (si bien su personaje quizás es menos agradecido que el de Duchovny). Los secundarios, correctos, aportan verismo y solidez a sus interpretaciones. En conclusión, X-Files: Creer es la Clave, supone, para el que esto escribe, una nueva decepción en el devenir cinematográfico de la serie Expediente X, si bien los motivos que me llevan a esto en esta segunda ocasión son algo diferentes a los que me hicieron salir del cine impasible y aburrido en Expediente X: La Película. Es una pena que el potencial de la serie se haya desaprovechado de esta manera en ambas ocasiones en la pantalla grande. Quizás algún día asistamos a una verdadera gran película basada en Expediente X, indiscutiblemente una de las series de televisión más famosas de todos los tiempo. O quizás ya lo hemos hecho y simplemente el problema es que, como reza el título de esta secuela cinematográfica, "creer es la clave" y yo aún no me lo he creído. Lo
mejor: El atractivo de volver a ver en acción a los dos personajes que hicieron grande una de las series más emblemáticas de los 90. Ricardo Borrero (72) |
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